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ADVIENTO 2022: EL SIGNIFICADO DE LAS ANTÍFONAS DE LA O Y LA FIESTA DE LA EXPECTACIÓN DEL PARTO

Para calmar la impaciencia de nuestro espíritu, la Iglesia ha establecido la fiesta de la Expectación del parto o la espera del divino alumbramiento. Esta fiesta fijada en el 16 de diciembre, continúa hasta Navidad. Desde el día precedente la Iglesia canta en las Vísperas las grandes antífonas. Se llaman vulgarmente antífonas de la O, o las O de Navidad, porque principian con esta invocación. Imposible es tener fe y no entrar al recitarlas en los sentimientos que expresan, y unirse a los suspiros y gemidos de los Patriarcas. Estas antífonas expresan por su variedad las diferentes cualidades del Mesías y las diversas necesidades del linaje humano.

El hombre es desde su caída un insensato privado casi de razón y sin gusto hacia los verdaderos bienes; su conducta inspira horror y compasión y necesita la sabiduría. La Iglesia la pide para él con la primera antífona: O Sapientia: ¡Oh Sabiduría que saliste de la boca del Altísimo, que alcanzas tu fin con fuerza, y dispones todas las cosas con dulzura! Ven a enseñarnos la senda de la prudencia”.

El hombre es desde su caída esclavo del demonio, y tiene necesidad de un poderoso Libertador. La Iglesia lo pide para él con la segunda antífona: O Adonai: «¡Oh Dios poderoso y guía de la casa de Israel, que te mostraste a Moisés en la zarza encendida y le diste a ley del Sinaí!»Ven a rescatarnos con el poder de tu brazo”.

El hombre desde su caída está vendido a la iniquidad, y necesita un Redentor. La Iglesia lo pide para él en la tercera Antífona: O radia Jesé: “¡Oh raíz de Jesé, que está expuesta como una bandera a los ojos de las naciones, ante la cual guardarán silencio los reyes, y a la que ofrecerán los gentiles sus oraciones! ven a rescatarnos, no tardes”.

El hombre es desde su caída un preso encerrado en la cárcel tenebrosa del error y de la muerte, y necesita una llave para salir. La Iglesia la pide con la cuarta antífona: O clavis David: “¡Oh llave de David, que abres y nadie cierra, que cierras y nadie abre! Ven y saca al preso de la cárcel, al desgraciado que yace en las tinieblas a la sombra de la muerte”.

El es ciego desde su caída, y necesita un sol que le ilumine. La Iglesia lo pide para él con co la quinta antífona: O Oriens; ¡Oh Oriente, esplendor de la luz eterna y sol de justicia! Ven y alumbra a los que yacen en las tinieblas y en la sombra de la muerte.”

El hombre desde su caída está enteramente mancillado, y necesita un santificador. La Iglesia lo pide por él con la sexta antífona: O Sancte Sanctorum: ¡Oh Santo de los Santos, espejo sin mancha de la majestad de Dios e imagen de su bondad! Ven a destruir la iniquidad y traer la justicia eterna”.

El hombre es desde su caída como una gran ruina, y necesita un restaurador. La Iglesia lo pide para él con la séptima antífona: O Rex gentium: ¡Oh Rey de las naciones, Dios y Salvador de Israel, piedra angular que unes en un solo edificio a los Judíos y a los gentiles! Ven y salva al hombre que has formado del barro de la tierra”.

El hombre desde su caída ha doblegado la cabeza bajo el yugo de todas las tiranías, y tiene necesidad de un legislador equitativo. La Iglesia lo pide para él con le octava antífona: O Emmanuel: “¡Oh Emmanuel, nuestro rey y Legislador, expectación de las naciones y objeto de sus deseos! Ven a salvarnos, Señor Dios nuestro”.

El hombre desde su caída es una oveja descarriada y expuesta al furor de los lobos, y necesita un Pastor que le defienda y le guíe a buenos pastos. La Iglesia lo pide para él con la novena antífona: O Pastor Israel: “¡Oh Pastor y dominador de la casa de David! Tú que eras en el principio desde el día de la eternidad, ven a apacentar a tu pueblo en toda la extensión de tu poder, y reina sobre él en la justicia y la sabiduría!”

¿Han oído cosa más interesante y completa que estas magnificas invocaciones? Nos parece que una de las mejores preparaciones para la fiesta de Navidad es el repetir con frecuencia estas bellas antífonas, empapándonos en los sentimientos que expresan. ¡Oh! Sí; si queremos pasar santamente el tiempo del Adviento, unamos nuestros suspirosa los de la Iglesia, los Patriarcas, los Profetas y justos d la antigua Ley; adoptemos alguna de sus ardientes palabras; que sea nuestra oración jaculatoria de cada día, y si es posible, de cada hora del día, para que Dios pueda decir de nosotros: He aquí un hombre de deseo, y nos atenderá. Si lo preferimos, elijamos entre las oraciones siguientes que son igualmente propias para formar en nosotros las disposiciones que pide la Iglesia: Te suplico, Señor, que envíes al que has de enviar, Ven, Señor Jesús, y no tardes; cielos ábranse y dejen que baje su rocío. Divino Niño Jesús, ven a nacer en mi corazón para desterrar de él al pecado y colocar tus virtudes.

Unamos a la oración u recogimiento mayor, una vigilancia mas continua; descendamos con más frecuencia al fondo de nuestra alma, a fin de purificarla y embellecerla pensando que debe ser la cuna del Niño divino. Sin embargo, la grande preparación es renunciar al pecado, al pecado mortal especialmente, pues ¿qué puede haber de común entre el Hijo de María y un corazón manchado de iniquidades?

Escuchemos a san Carlos exhortando a su pueblo a santificar el Adviento, y apropiémonos de las palabras del gran Arzobispo: “Durante el Adviento debemos prepararnos para recibir al Hijo de Dios que abandona el seno de su Padre para hacerse hombre, y platicar nosotros; es preciso destinar un poco del tiempo que consagramos a nuestras ocupaciones a meditar en silencio sobre las preguntas siguientes: ¿Quién es el que viene? ¿De dónde viene? ¿Cómo viene? ¿Cuáles son los hombres para los que viene? ¿Cuáles son los motivos y cuál debe ser el fruto de su venida? Cifremos en él nuestras aspiraciones todas a imitación de los justos y Profetas del Antiguo Testamento que por tanto tiempo le esperaron, y para abrirle el camino de nuestro corazón purifiquémonos por medio de la confesión, el ayuno y de la comunión.

No olvidemos que antiguamente se ayunaba durante todo el Adviento, como vigilia de Navidad, y los que tal cosa practican lo carecía de razón, pues la grandeza y la santidad de la fiesta exigen indudablemente tan dilatada vigila y tan grande preparación; ya que no lo hagamos como ellos, ayunemos al menos un día o muchos por semana según la devoción de cada uno. En un tiempo en que el Padre eterno nos dio y nos da todos los años a su propio Hijo como una inmensa limosna, y como un tesoro de gracias y de misericordia, es necesario derramar más abundantes limosnas en el seno de los pobres y aplicarse más que nunca a la práctica de buenas obras y a la lectura de libros piadosos. Finalmente, debemos disponernos para el primer advenimiento del Hijo de Dios, de un modo que podamos esperar su segundo advenimiento sin temor y con la confianza y alegría que son inseparables compañeras de una conciencia tranquila”.

Motivos poderosísimos nos obligan a seguir los consejos del grande Apóstol de los tiempos modernos; y a santificar el Adviento, y son:

1º La obediencia al precepto de la Iglesia. “Yo soy la voz que clama en el desierto: preparan los caminos del Señor, enderezcan sus senderos; la hoz llega ya a la raíz del árbol”. Esta es la excitación del santo Precursor dirigía a los Judíos hace referencia todos los hombres de todos los siglos; Jesucristo vino al mundo por todos, luego, todos tenemos el deber de recibirle, y por miedo de que descuidemos punto tan esencial, la Iglesia, siempre ocupada de la felicidad espiritual de sus hijos, y fiel intérprete de los divinos oráculos cuyo depósito le está confiado, proclama del modo más solemne y obligatorio la excitación del santo Precursor durante todo el tiempo del Adviento. La Judea se conmovió a los acentos de la voz profética que resonaba a orillas del Jordán; los sacerdotes, los levitas, los militares, los publicanos, los pecadores de toda clase acudían en tropel pidiendo el bautismo de de la penitencia; la misma resuena en nuestros templos, y ¿por ventura tenemos nosotros menos necesidad de conversión y de penitencia? ¿Acaso debemos temer menos al Dios que viene ahora como Salvador, y vendrá un día como Juez? Dejaremos que la Iglesia nos repita en vano: “Preparen sus corazones; pues su carne evrá en breve al Salvador enviado de Dios”?

2º La gratitud hacia el Salvador. ¿Qué era el hombre antes de la encarnación del Salvador? ¿Qué somos sin él? Pobres, ciegos, esclavos, víctimas del demonio, del pecado y del infierno, ¡cuánto le debemos! Y ¿qué no hizo el Hijo de Dios para iluminarnos, para librarnos, para rescatarnos, para devolvernos nuestros perdidos derechos? Un Dios que reviste la forma de esclavo, que se resigna a todas las miserias de la miserable humanidad; un Dios pobre, un Dios niño; ¿nada dirá esto a nuestro Corazón? Nosotros que somos agradecidos al menor beneficio, ¡no lo seremos por un Dios que se da él mismo a nosotros!

3º Nuestro interés espiritual. La fuente de gracia es inagotable y mana en todos tiempos; mas las grandes fiestas son días más propicios, días en que se derraman las gracias con mayor abundancia; pues la Iglesia, animada entonces del mismo espíritu, ofrece a Dios un más solemne homenaje, le dirige oraciones más fervientes, y le conmueve con sus sinceras lágrimas. Jesucristo nació para conseguir nuestra salvación, mas no concede sus gracias sino a los que se presentan con un corazón preparado para recibirlas; y las disposiciones que hallo en nosotros son la medida de sus favores. Pues bien, ¿no tenemos algo, mucho o poco que pedirle? Descendamos al fondo de nuestro corazón, interroguemos nuestra vida pasada, nuestro estado presente, nuestro porvenir, y el abismo de nuestras miserias contestará por nosotros.

Oración

Dios mío, que eres todo amor, gracias te doy por haber establecido el santo tiempo del Adviento con el fin de prepararme para la fiesta de Navidad; concédeme la gracias de que lo pase santamente.
Me propongo amar a Dios sobre todas cosas, y a mi prójimo como a mí mismo por amor a Dios; y en testimonio de este amor, repetiré mientras dure el Adviento la siguiente oración: Divino Niño Jesús, ven a nacer en mi corazón

Texto transcrito por José Gálvez Krüger
Director de la Revista de Humanidades Studia Limensia
Para Aci Prensa y la Enciclopedia católica

MENSAJE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERUANA: ¡NO A LA VIOLENCIA!, ¡NO AL DESGOBIERNO!


Este lunes 12 de diciembre de 2022, la Conferencia Episcopal Peruana emitió un comunicado ante los hechos violentos en el país por la crisis política.

Ante los recientes y dolorosos acontecimientos de violencia que está viviendo nuestra querida Patria, los obispos del Perú expresan lo siguiente:

  1. Lamentamos profundamente el fallecimiento de dos personas en Andahuaylas, Apurímac, como resultado del enfrentamiento entre manifestantes y las Fuerzas del Orden. A sus familiares nuestras profundas condolencias.
  2. Hacemos una apremiante invocación a construir puentes de diálogo, llamando a la serenidad a todos nuestros compatriotas que realizan protestas en
    diversas partes del país, cuyos reclamos, cuando justos, deben ser escuchados; pero que ejerzan su derecho sin violencia.
  3. A las Fuerzas del Orden, especialmente a la Policía Nacional del Perú, para actuar en el marco de la Ley, velando por la integridad de las personas;
  4. A la clase política, de manera especial al Poder Ejecutivo y a los Congresistas de la República, para preocuparse por la institucionalidad, el orden democrático, el debido proceso y el bien común de todos los peruanos, especialmente de los más desprotegidos.
  5. A todas las Instituciones del Perú, para que procuren la estabilidad del país, porque no podemos darnos el lujo de un desgobierno en nuestra Patria.
  6. Nuestro querido país no debe continuar en la zozobra, el miedo y la incertidumbre. Necesitamos diálogo sincero, calmar los ánimos para proteger
    nuestra débil Democracia, conservar la institucionalidad y mantener la fraternidad de nuestro pueblo.

La violencia no es la solución a la crisis ni a las diferencias. ¡No más hechos de violencia!, ¡No más muertes! ¡El Perú debe ser nuestra prioridad!

Que la Santísima Virgen de Guadalupe nos guíe por caminos de justicia y de paz.

Lima, 12 de diciembre de 2022.

La Presidencia de la Conferencia Episcopal Peruana

FIESTA DE LA VIRGEN DE GUADALUPE

Cada 12 de diciembre la Iglesia celebra a María, la Madre de Dios, bajo una de las advocaciones más populares y queridas en el mundo: la Virgen de Guadalupe. Siendo Ella baluarte de la identidad católica de América, ha trascendido las fronteras del mundo hispánico para colocarse en el centro mismo de lo que San Juan Pablo II llamó “Nueva Evangelización”, vocación de la Iglesia toda.

La devoción a la Virgen de Guadalupe tiene su origen en las apariciones de Nuestra Señora acontecidas entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531 en las faldas del cerro del Tepeyac, ubicado al norte de la Ciudad de México.

Milagrosamente la imagen de la Virgen aparecida quedó impresa en el manto de un indígena chichimeca de nombre Juan Diego, quien llegaría después a los altares. Esa imagen se conserva hasta hoy en la basílica construida en honor a la Virgen en el lugar donde apareció.

Madre que consuela y anima

Cuando el mundo de hoy aparece sumido en una profunda crisis de valores, y los retos ponen a prueba nuestra fe, es necesario hacer silencio en el corazón y recordar que Dios nos ha puesto bajo los cuidados de su Madre. ¡Cuánto consuelo podemos hallar en las palabras de la Virgen del Tepeyac dirigidas a San Juan Diego, vidente de Guadalupe!:

“No se entristezca tu corazón… ¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”.

Con ese cariño animó la Virgen al afligido Juan Diego aquel 12 de diciembre de 1531, igual como hace hoy con nosotros, peregrinos en el mundo. Las palabras de María deben recordarnos además que Jesús está de lado de quienes quieren de la tierra un lugar mejor.

Por eso hoy elevamos una oración a la Emperatriz de América y Patrona de México para dar gracias por el milagro de Guadalupe: por haber dejado su rostro grabado no solo sobre una tilma sino también en nuestros corazones, en el alma de una nación y en el alma de todo un Continente, su cultura y su fe. María de Guadalupe es señal irrefutable de cuánto Dios ama a sus hijos.

Imagen de la Virgen de Guadalupe (Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1436070)

Un poco de historia sobre las apariciones

Una década después de iniciada la conquista de México, los misioneros españoles se encontraban frente a una difícil situación. El esfuerzo evangelizador, por distintos y complejos motivos, no había producido los frutos esperados.

Entre otras cosas, pesaban sobre la conciencia de los conquistadores los innumerables pecados cometidos contra los indígenas, así como las contradicciones propias de la ambición desmedida y el ansia de poder. En ese contexto, los misioneros experimentaban el desconcierto a causa de las escasas -o poco sólidas- conversiones.

Contra cualquier cosa que podría haberse esperado, todo empezó a cambiar desde el 9 de diciembre de 1531. Sería la Madre de Dios quien personalmente variaría el curso de la evangelización y de manera definitiva.

En el lugar llamado Tepeyac, María Santísima se le apareció a un campesino chichimeca de nombre Juan Diego, recién convertido al cristianismo. Para Juan Diego aquella mujer era “la Señora”, a quien miró con respeto, pero quizás también con un poco de lejanía. Ella, mientras tanto, quería tocar su corazón: se presentaba a sí misma como “la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios”.

“La Señora” le encomendó a Juan Diego que pidiese al obispo capitalino, el franciscano Juan de Zumárraga, que mandara construir una iglesia dedicada a Ella, en el mismo lugar en el que había aparecido. Juan Diego comunicó esto al obispo, pero no le creyó. En la siguiente aparición, la Virgen le solicitó a Juan Diego que insistiera. Un día después, Juan Diego volvía a encontrarse con el prelado sin lograr que cambiara de posición.

El martes 12 de diciembre, la Virgen se le presentó nuevamente para darle consuelo y esperanza. Juan Diego, reconfortado, le confesó a la “Señora” que tenía a su tío muy enfermo y que había intentado evitar un encuentro con ella por ese motivo.

Ella, entonces, le pidió que subiera a la cima del monte de Tepeyac, que recogiera flores y se las llevara consigo. Aunque el pedido parecía descabellado -era invierno y los campos no florecen-, San Juan Diego obedeció. Al llegar al sitio indicado encontró un brote de flores muy hermosas, las colocó en su tilma y se las llevó al obispo, tal y como la Virgen se lo había pedido.

Estando frente al prelado, San Juan Diego desplegó la parte delantera de su “tilma” dejando descubrir su carga. Las flores cayeron, pero algo inesperado ocurrió: en el tejido de la tilma había quedado impresa la imagen de la “Señora”, la Virgen María. Frente a los ojos de Monseñor Zumárraga y de los ocasionales testigos de la escena, lo sucedido era, por decir lo menos, “inusual”.

La imagen mostraba a la Virgen María como una mujer de tez morena, con rasgos mestizos; adornada como una reina, de pie sobre una media luna y sostenida por un ángel. Los presentes cayeron de rodillas impactados por aquello que estaban viendo. Mons. Zumárraga, conmovido, pidió perdón por su actitud inicial.

Al día siguiente, el Obispo Zumárraga, acompañado de Juan Diego, visitaría el lugar de las apariciones en el monte del Tepeyac. Allí, dio la orden para la construcción del templo, mientras los primeros hombres se ofrecían para realizar la obra. Luego, Juan Diego se marchó presurosamente a ver a su tío Juan Bernardino, que había estado muy enfermo. Al llegar, lo vio recuperado, de pie y evidenciando salud. ¡La Virgen había hecho el milagro!

Juan Bernardino le contó a su sobrino que había visto también a la “Señora” y que Ella le pidió que testimoniara su curación al obispo.

Significado

La presencia de la Virgen de Guadalupe en ese momento, y a lo largo de la historia de la Iglesia en América, ha representado una fuente de fuerza inagotable, capaz de renovar una y otra vez el impulso evangelizador.

Desde las apariciones, la Virgen se convirtió en la protagonista y la artífice de la reconciliación entre nativos y españoles, entre las culturas originales y la cultura occidental.

María de Guadalupe ha sido el catalizador del más rico y floreciente mestizaje; la prueba de que el Evangelio puede hundir sus raíces en las culturas, humanizarlas y coronarlas de grandeza; el sello indeleble de que la Buena Nueva es para todos. En los 7 años posteriores a las apariciones, millones de indios se convirtieron a la fe católica y se bautizaron. Fue una eclosión de fe que evoca la predicación de los Apóstoles después de Pentecostés.

La Virgen nos escucha, pero también habla y nos manda una tarea

“Mucho quiero, ardo en deseos de que aquí tengan la bondad de construirme mi templecito, para allí mostrárselo a ustedes, engrandecerlo, entregárselo a Él, a Él que es todo mi amor, a Él que es mi mirada compasiva, a Él que es mi auxilio, a Él que es mi salvación (…) Porque en verdad yo me honro en ser madre compasiva de todos ustedes, tuya y de todas las gentes que aquí en esta tierra están en uno, y de los demás variados linajes de hombres, mis amadores, los que a mí clamen, los que me busquen, los que me honren confiando en mi intercesión. Porque allí estaré siempre dispuesta a escuchar su llanto, su tristeza, para purificar, para curar todas sus diferentes miserias, sus penas, sus dolores” (Palabras de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego).

¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Reconstruyamos con Ella la Iglesia!

Fuente: ACIPRENSA: https://www.aciprensa.com/noticias/feliz-fiesta-de-la-virgen-de-guadalupe-40347

8 DE DICIEMBRE: SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Cada 8 de diciembre la Iglesia Católica  celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. En el Perú es feriado no laborable y es una festividad muy tradicional y popular, tal como lo es en España y otros países.

Se trata de una celebración de enorme trascendencia para los cristianos, en la que se recuerda el designio divino por el que la Madre de Jesús quedó preservada del pecado original desde el momento mismo de su concepción.

La Inmaculada Concepción de María, conocida también como la Purísima Concepción, es un dogma de la Iglesia católica proclamado en 1854 que sostiene que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo, recogiendo de esta manera el sentir de dos mil años de tradición cristiana al respecto. Se celebra el 8 de diciembre, nueve meses antes de la celebración de la Natividad de la Virgen el 8 de septiembre.

El Dogma de la Inmaculada Concepción fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus. Allí se afirma: “Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles”.

Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia católica contempla la posición especial de María por ser madre de Cristo, y sostiene que Dios preservó a María desde el momento de su concepción de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que iba a ser la madre de Jesús, quien también es Dios. La doctrina reafirma con la expresión «llena de gracia» (Gratia Plena) contenida en el saludo del arcángel Gabriel (Lc. 1,28), y recogida en la oración del Ave María, este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios.

Para los franciscanos -Orden de los Hermanos Menores (OFM)- la Fiesta de la Inmaculada Concepción tiene un significado especial, porque fue el teólogo, filósofo y sacerdote Juan Duns Scoto (1266 – 1308) quien desarrolló un argumento complejo a favor de la Inmaculada Concepción de María, que fue usado luego en la Bula del papa Pío IX. También Scoto  hizo argumentos sobre la existencia de Dios, defendió la univocidad del ser, el voluntarismo y la revelación como fuente del conocimiento.

Según Alfondo Pompei Ofm Conv en su artículo «Giovanni Duns Scoto e l’Immacolata Concepzione» señala: «El Beato Juan Duns Escoto, Doctor Sutil y Mariano, sigue siendo en la historia de la mariología el gran teólogo medieval que, oponiéndose a la opinión normalmente mantenida por sus contemporáneos, fue el primero en demostrar no sólo la posibilidad teológica de la «Concepción inmaculada de María, sino que, además, aportó razones válidas de conveniencia para defender en María la efectiva y total exención de pecado original querida por Dios en previsión de los méritos redentores de su hijo Jesús. Por tanto, históricamente hablando, fue decisivo el influjo de Escoto a favor de la progresiva concreción y difusión de esta doctrina en la Iglesia y para el triunfo dogmático de este privilegio mariano en 1854, por obra de Pío IX. Hoy todos admiten la actualidad de sus argumentos teológicos a favor del dogma de la Inmaculada Concepción».

DOGMA

Todo ser humano desde que es invitado a la existencia lleva sobre sí la carga del pecado cometido por nuestros primeros padres, Adán y Eva. María, por el contrario, en el preciso momento del inicio de su vida, fue protegida del mal que ingresó al mundo, como consecuencia del uso indebido de la libertad humana. Ella quedó limpia de esa falta que solo puede ser absuelta por la gracia del bautismo.

Que María goce de tal privilegio es solo entendible en el marco del plan divino de la salvación. Y es en virtud de dicho plan, cuyo centro es Cristo, que la Inmaculada Concepción de nuestra Madre resulta un dato imposible de ser soslayado; por eso, la Iglesia ha tenido a bien erigirlo como dogma de fe: todo católico está obligado a creer y defender esta certeza, preservada por la Iglesia como don único-.

FESTIVIDAD EL  8 DE DICIEMBRE

El día elegido para la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción fue el 8 de diciembre de 1854. En aquella ocasión, desde Roma fueron enviadas cientos de palomas mensajeras portando el texto con la gran noticia. Se cree que unos 400 mil templos católicos alrededor del mundo repicaron campanas en honor a la Madre de Dios.

Unos tres años después (1857), en Lourdes (Francia), la Virgen María se le apareció a una humilde pastorcita, Santa Bernardita Soubirous, en repetidas oportunidades. En una de ellas se presentó a sí misma con estas palabras: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.

Actualmente son miles los templos -distribuidos en los cinco continentes- que están dedicados a “la Inmaculada”; y millones los fieles que a Ella profesan particular devoción.

Fuentes: Aciprensa, Wikipedia, fratefrancesco.org

http://www.fratefrancesco.org/esp/maria/escoto.htm
https://www.aciprensa.com/recursos/inmaculada-concepcion-111
https://www.aciprensa.com/noticias/video-feliz-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-59150
https://es.wikipedia.org/wiki/Inmaculada_Concepci%C3%B3n
https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Duns_Scoto

FR. ERNESTO GARCÍA AMPUERO OFM FALLECIÓ EN LIMA

Nuestro querido hermano Fr. Ernesto García Ampuero OFM, falleció el pasado 05 de diciembre del presente año a los 91 años de edad en el Convento San Francisco de Jesús El Grande de Lima, dejando un legado de vocación franciscana y trabajo comprometido con el pueblo  de Dios.

Nació en el año 1931 y realizó su profesión religiosa en 1966. Como sacerdote franciscano trabajó con dedicación en los conventos de Huancayo, Lima y Arequipa, donde colaboró en las obras de construcción, reconstrucción o mantenimiento de casas y templos.

Una de sus gestiones fue la obra monumental parroquial de San José de Huancayo, siendo un referente para los religiosos de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú.

El día 7 de diciembre se realizó la santa misa de cuerpo presente en el Templo San Francisco celebrada por el padre guardián Fr. Rodolfo Ibañez Neyra OFM. Descansa en paz, hermano Fr. Ernesto García Ampuero.

Prensa Franciscana del Perú

CONCIERTO DE NAVIDAD EN MUSEO SAN FRANCISCO Y CATACUMBAS

Este sábado 10 de diciembre a las 6 p.m. se realizará la gala musical de navideña «Melodías del corazón» en el Museo San Francisco y Catacumbas de Lima.

«Melodías del corazón» es el nombre de la gala musical navideña que se realizará este sábado 10 de diciembre a partir de las 6 p.m. en el Museo San Francisco y Catacumbas de Lima (Jr. Lampa cuadra 1).

El asesor cultural del Museo, Lic. Cayetano Villavicencio Wenner, informó que el concierto estará a cargo del prestigioso «Quinteto Granda» y contará con la participación de artistas invitados.

El ingreso a la actividad es libre con donación de víveres no perecibles que serán destinados al Comedor San Antonio, donde se atiende diariamente con desayuno y almuerzo gratuito de lunes a sábado a personas necesitadas.

Prensa Franciscana del Perú con información de Cayetano Villavicencio Wenner, Museo San Francisco y Catacumbas.

XXVI REUNIÓN DE LA PASTORAL EDUCATIVA, COLEGIOS Y CETPRO 2022

La Pastoral Educativa de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú realizó la “XXVI Reunión de Directores (as), Subdirectores de Formación General, Directores Académicos o Coordinadores de Área Formativa, Animadores de la Pastoral Educativa, de los Colegios y CETPRO 2022”.

La Pastoral Educativa de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú realizó la “XXVI Reunión de Directores (as), Subdirectores de Formación General, Directores Académicos o Coordinadores de Área Formativa, Animadores de la Pastoral Educativa, de los Colegios y CETPRO 2022”.

“XXVI Reunión de Directores (as), Subdirectores de Formación General, Directores Académicos o Coordinadores de Área Formativa, Animadores de la Pastoral Educativa, de los Colegios y CETPRO 2022”.

El coordinador de la Pastoral Educativa Fr. Juan Apumayta Bautista informó que el certamen se realizó el pasado 11 y 12 de noviembre de 2022 en la casa de retiro «San Francisco de Asís» en Lima, bajo el lema: “Hermanos evangelizadores y misioneros en dialogo, en medio de nuestro pueblo, con la alegría del evangelio”.

Detalló que en la primera jornada se trataron los siguientes temas: “Centenario de la Regla Bulada”, “Centenario de la Navidad de Greccio”, “Escuela católica en entornos digitales”, así como también se realizaron los siguientes trabajos en simultáneo: “Evaluación sobre el retorno a la presencialidad 2022”, “Evaluación de los Juegos Florales Franciscanos y Perspectivas”, “Informe del Trabajo Pastoral 2022” y “Consideraciones contables para el servicio educativo 2023”.

Asimismo, los participantes presentaron sus propuestas de actividades sobre el “Centenario de la Regla Bulada”  y el “Centenario de la Navidad de Greccio” para el año 2023.

Fr. Juan Apumayta informó que el certamen tuvo como lema: “Hermanos evangelizadores y misioneros en dialogo, en medio de nuestro pueblo, con la alegría del evangelio”.

En el segundo día de la reunión se realizaron trabajos en simultáneo respecto a las “Consideraciones legales para el servicio educativo 2023” y “Propuestas de mejora para el trabajo pastoral 2023”.

Finalmente se desarrolló la “Propuesta y aprobación del Cronograma de actividades 2023” y se leyó el “Acta de la XXVI Reunión de Directores(as), Subdirectores de Formación General, Animadores de la Pastoral Educativa de los Colegios y Cetpro 2022”.

/ Prensa Franciscana con información de la Pastoral Educativa de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú

Fuente: https://12ape.org/wp2/2022/10/19/xxvi-reunion-de-directores-11-y-12-de-noviembre/

ENTREVISTA A FR. WILFREDO CHACALIAZA PACHAS OFM

Compartimos una entrevista inédita a Fr. Wilfredo Chacaliaza Pachas OFM (1939 – 2022), realizada en el marco del «Proyecto Oralidad: Memoria viviente de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú».

Compartimos hoy una entrevista a Fr. Wilfredo Chacaliaza Pachas (1939 – 2022) realizada en el marco del «Proyecto Oralidad: Memoria viviente de la Proivncia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú», dirigido por Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM, encargado de la Pastorial de Medios de Comunicación.


Fr. Wilfredo Chacaliaza Pachas OFM nació el 28 de octubre de 1939 en Chincha Alta (Ica) y falleció el pasado 8 de mayo de 2022 en Lima. Esta conversación se realizó el 14 de noviembre de 2016 en la Enfermería del Convento San Francisco de Lima. Fr. Wilfredo Chacaliaza –quien durante su vida religiosa trabajó como enfermero y como docente-, se encontraba allí para recuperarse de un problema de insuficiencia renal.

– Queremos empezar preguntando, ¿cómo ingresó a la Orden Franciscana?

– Lo que me abrió el camino de la vida religiosa fue cuando los religiosos franciscanos iban a  hacer misiones a Chincha y me gustaba mirarles los pies, su vestimenta, su acción, su disponibilidad para rezar con el pueblo el Santo Rosario, con la santísima Virgen María en la advocación de la Virgen de Fátima. Eso fue cuando era niño. Más adelante me dediqué a trabajar en el campo, en la chacra, junto con mi padre. Y en alguna oportunidad cuando mi corazón sentía seguir a San Francisco de Asís, se lo dije a mi padre en un absoluto desierto. Y mi padre me bajó del burro y me pateó y me dijo que no. Lo acepté y seguí con él. Y me dijo: “Ahí está la pala  ahora tienes que sacar “sequia”, y le hice caso y empecé a sacar arena de la acequia. Todo lo hice con mucha humildad. Pasó el tiempo y me dedique a trabajar en un hospital, en algo que no es un delito ni una vergüenza, yo lavaba las ollas. Recuerdo que para llenar mi hambre, me cogí el arroz seco que quedaba en el fondo de la olla. Había una comunidad de religiosas franciscanas, y me gané la confianza de la hermana Peregrino Rojas y ella me dijo: “Parece que tú quieres ser franciscano”. Y hablaron con el padre Leonardo Ganoza, español. Le confesé mi deseo de ser franciscano y el me dio las pautas. Yo tendría 16 o 17 años.

– ¿A qué casa ingresó?

– Al Convento de San Francisco, de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles, que yo no sabía que se llamaba así. El padre guardián era el P. Enrique Rodríguez Rivas y el provincial era monseñor Federico Richter, era el año 1961 o 62.

– ¿Cómo lo tomó su familia?

– Fue muy fuerte. Si le digo a Ud. no lo va a creer. Yo me escapé, mi padre era alcohólico y mi madre era la única que sabía, porque yo salí con el permiso de ella. Pero cuando yo salí, mi padre le cuestionaba a mi madre. Entonces mi padre, mareado, vino y cogió un fierro de la cocina y se lo arrojó en la cabeza. Mi madre si no se protege con la planta de la ciruela, hubiera muerto, pero le cortó la cabeza. Y mi madre, herida, vino a Lima escapándose con una sobrina. Mi madre fue al convento vestida de color negro. Y yo le pregunté por qué vestía así. Ella me dijo que era por respeto a mí. Pero mi prima me contó que mi padre casi la había matado. Entonces cómo no voy a valorar mi vocación, la valoro bastante.

– ¿Cómo era la vida allá?

– Eran muchos sacerdotes, ayer se recordaba la muerte del padre Bernardo Cuadros Málaga, un digno sacerdote. Él era el vicario. Y el padre secretario era el padre Alberto Cruz.

– ¿Hubo algún otro hecho que marcó su vocación? ¿Quién más lo alentó?

– El P. Federico Richter confió mucho en mí. Y yo le tuve mucho cariño, a tal punto de que cuando él estaba enfermo, yo lo atendía, era su enfermero. El confiaba a mí sus tratamientos delicados, claro y yo muy atento a él. Lo llegué a tratar y a cuidar al padre Juan Figueroa, él dormía sentado, y yo al pie de él. También fui enfermero del padre José Mojica. Siempre en la Enfermería franciscana.

Muchos no me creen. Yo viví siete años y estudié enfermería. Primero estudié enfermería cinco años en el Hospital de Juliaca, cumpliendo con todas mis labores, ya siendo religioso y docente, porque yo enseñaba en esa época a transición. Nunca dejé la docencia. A los once meses de haber ingresado a la Provincia, monseñor Richter me envió al Cusco, donde era lavandero, lavaba toda la ropa de los frailes y nunca me incomodé. A los ocho meses me llaman y me dice para ir a San Francisco a trabajar con el padre Luis Danz, que era el director. Allí empecé a enseñar a niños. ¿Cuánto tiempo duró la enseñanza para que yo pueda empezar a trabajar? Un mes, dirigido por Fr. Francisco Salas, quien me pidió que me haga cargo de una sección de primaria. Allí empecé mi vida en la pedagogía. Sin tener estudios de esa alta calidad. Yo lo hacía porque veía el afecto de los niños, de los padres de familia.  Y simplemente me encomendaba a Dios para trabajar con los niños en el Cusco, en el Colegio San Francisco, ahí empecé. Luego, el padre guardián que era el padre Pacifico Zegarra, y el vicario que era Tarcisio Padilla, tuvieron reunión y decidieron enviarme aquí al noviciado, en esta casa. Terminé mi año de noviciado, y salí consagrado temporalmente. Viajaba con dirección al Cusco y el padre Jorge Zapater en Juliaca me dijo: «Tú no te vas, te quedas a enseñar aquí en el colegio franciscano San Román». Empecé a trabajar estando de director el padre Carlos Castaño, acompañado por Hugo Becerra, Hugo Ilpa, Pedro Núñez y no recuerdo el nombre del otro padre. Pero allí empezamos a trabajar. Yo veía en la imagen de los niños una tristeza, sin poder dar solución. 

Fr, Wilfredo Chacaliaza Pachas (Chincha Alta, 1939 – Lima, 2022). Foto: Diario Verdad del Pueblo.

– ¿Y qué sucedió luego?

– Le dije, padre, me gustaría estudiar enfermería en el hospital. Tan solo los domingos daban clases, un doctor adventista. Todos los alumnos eran adventistas y yo allí, con mi hábito, porque yo ya era fraile. Me confiaban el cuidado de los enfermos más difíciles, y yo ahí con mucha calma. Ellos tenían miedo de aplicar las inyecciones a los enfermos  mentales. Yo me acercaba y se dejaban poner la inyección. Todo eso a mí me iba animando. Me eduqué allí cinco años. Vine a dar examen aquí a Lima. Entonces cuando salgo de Juliaca y vengo el año 70, tengo la experiencia de muchos casos, porque en el hospital me daban la facilidad de llevar a los pacientes, muchas veces con enfermedades vergonzosas. Al salir el diagnóstico, que no se podía aplicar así no más, muchos con enfermedades vergonzosa. Yo tenía que hablarles a los padres. Y aunque le parezca extraño, yo atendía a las prostitutas que iban mensualmente al hospital, y ellas iban en grupo.

– Es un derecho fundamental de acceso a la salud, porque Cristo nos dio el ejemplo…

– Y yo trabajaba con el doctor Jaime Pérez. Había otro doctor que era del cuartel: el doctor Barrientos, y otros dos doctores más de los cuales no recuerdo su nombre. Luego me iba a la cárcel, lleno de barro, lleno de agua. Hablaba con el alcaide y le decía: “Da pena ver a un hombre esposado yendo a la curación. Pero aquí traigo mi instrumental, y vengo en nombre de Dios y lo vamos a curar. Porque tampoco es bueno que esté así porque puede contaminar y contagiar…”. Y yo entraba a sus celdas y los atendía. Y por supuesto, después yo veía a las mamás y madres ancianas, que iban a la cárcel. Y yendo a este servicio encontré muchas puertas que se me abrieron y eso me seguía animando.

-¿Qué otras actividades desempeñó?

– Estuve cinco años con el Grupo Scout de la parroquia de Juliaca como guía. Ahora de ellos hay un sacerdote jesuita. Trabajamos con los padres de familia, había un personaje de Puno que venía a apoyarnos, se apellida Paniagua, que sigue hasta ahora. El da testimonio de mi servicio y Fr. Abel Pacheco también. En esa época encabezaba el desfile en Juliaca el padre José Urcia. Vio el grupo tan grande, porque había tres grupos: los scouts, los lobatos y las chicas guías. Yo me iba con los jovencitos a hacer campamento en las orillas de los lagos.

– ¿Cómo fue su paso como director en Pilcopata?

– Eso fue cuando volví al Cusco, trabajando en el colegio. Cuando yo hablaba de la realidad de la selva, pero sin conocerla, entonces un alumno se paró y me dijo: «¿Conoce Ud. la selva? Antes de hablar vaya a conocer…». Entonces eso me incentivó a ir. Y me fui a la selva, contra todo, porque no me fue fácil. En la selva llegué a un lugar donde no sabía dónde estaba, y de pronto un joven me llamó diciéndome: ¿Qué hace acá? Sal y llévame al convento, le dije. Me llevó a un lugar donde había cantidad de luciérnagas, cucarachas, hormigas y arañas. Y allí empecé a trabajar en el convento, porque no tenía acceso al magisterio nacional, hasta que me hicieron una entrevista así como la que me realiza Ud. Me preguntaron a qué me había dedicado, y le dije que a la enseñanza. Me propusieron la dirección del colegio. Le dije al padre guardián, que era el padre Roberto Quiñones, así que fui y presenté mis documentos. Por supuesto con un poco de temor. Pero recordaba la imagen de los directores de los colegios donde estuve. Empecé a trabajar, para esto también me nombraron de supervisor de educación y fui conociendo la realidad de la selva. Entonces yo proponía traerlos a mi colegio a los profesores. Hacía la gestión y los llevaba al colegio. Era una realidad paupérrima, muy triste. Las carpetas eran troncos… Llegué al Cusco y el padre Emilio Carpio me regaló una camionada de carpetas. Con un piso de ceniza, sin paredes, pero allí estábamos en Pilcopata. De allí salí después de 3 años, con mucha tristeza y pena. Cuando celebré la liturgia de la palabra me desplomé. Pero tuve que venirme, porque el padre Vargas, que era director del colegio Antoniano en Arequipa, me hizo ir  a trabajar. Y estuve once años, como profesor de religión.

– ¿Qué otros colegios?

– Simultáneamente trabajé en el Colegio San Francisco de Asís y Santa Clara, de Arequipa. Trabajé tres años en el cementerio de Arequipa, como capellán. Luego me nombraron director en el Colegio de Tacna, durante cinco años, hasta que llegó mi jubilación. Aquí también, en el colegio de San Francisco de Lima, por gracia de Dios, logré asumir un cargo: Definidor Provincial, no me puedo explicar cómo llegue a ocuparlo.

– ¿Qué mensaje le puede dar a los jóvenes religiosos?

– Comprender que la vocación religiosa es un regalo de Dios. Hay una lucha interior, como también hay una lucha exterior. Pero eso no nos debe desanimar en nuestra vida. Es la acción de Dios todopoderoso. Y les digo que santifiquen el vientre de su madre, háganla grande, háganla dichosa, te ha regalado una vocación, y en adelante hay que ser fiel. La vida religiosa no es una cosa fácil, cuesta mucho porque es una lucha. Tenemos que trabajar con humanos, siempre nos están evaluando, todos los ojos están clavados en nosotros y hay que comprender que el pueblo de Dios necesita una respuesta religiosa. Ese es mi deseo para los jóvenes, a quienes admiro. Yo digo ¡Qué grande eres, Señor! Porque estos jóvenes han venido libremente, nadie los ha traído por la fuerza. En todos los tiempos hay jóvenes que alaban a Dios, desde temprano están rezando con su maestro, me siento orgulloso de ellos, porque es obra de Dios. Y deseo que Dios, a estos chicos que nos van a reemplazar porque nosotros estamos enfermos, los siga guiando. Y yo, en la camilla, en todas partes, siempre estoy rezando el santo rosario, porque es un arma que necesito mucho, para seguir dando testimonio de esta vida que Dios nos ha dado.

Nota.- Entrevista realizada por el periodista Lic. Nivardo Córdova Salinas el 14 de noviembre de 2016 en la Enfermería del Convento San Francisco de Lima.

81° CUMPLEAÑOS DE FR. EMILIO CARPIO PONCE OFM

El día de hoy, 6 de octubre de 2022, Fr. Emilio Carpio Ponce OFM celebra 81 años de vida. Por tal motivo, viene recibiendo el saludo y felicitaci{on de los miembros de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú.

Fr. Emilio Carpio Ponce OFM nació en Socabaya (Arequipa) el 6 de octubre de 1941. Cursó sus estudios primarios en el Colegio San Fernando de Socabaya y los secundarios en el Colegio San Francisco de Arequipa y Colegio Seráfico de Tiabaya. Al terminar la secundaria ingresa al Noviciado en 1958 en la ciudad de Lima y realiza sus estudios de Filosofía y Teología en la Casa Superior de Estudios de la Recoleta del Cusco entre los años 1959 a 1965. El 8 de enero de 1966 recibe la ordenación sacerdotal de manos del Cardenal Juan Landázuri Ricketts.

Fr. Emilio Carpio Ponce OFM

Estudió Pedagogía entre 1967 a 1970 en la Universidad Católica Santa María de Arequipa. Ese mismo año ingresa a la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontifica Universidad de Salamanca en Madrid. España. Es Licenciado en Filosofía y Ciencias Sociales y tiene el grado académico de Doctor en esa especialidad. Posteriormente obtiene el título de Profesor en la Escuela Normal Obispo Calienes del Cusco.
Ha laborado en diferentes colegios y pa publicado diversos libros en campos diversos como la etimología, filosofía, sociología, semiología e historia.

Entre las diversas condecoraciones que ha recibido figuran las Palmas Magisteriales en el grado de Maestro (1990), Medalla de Oro de la Ciudad del Cusco (2001), Medalla de la Cultura “Inca Garcilaso de la Vega” del INC (2005).

Cabe señalar que es autor del libro Vida de San Francisco Solano ((2011) homenaje de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú por el cuatricentenario del fallecimiento del santo andaluz nacido en Montilla (España) en 1549 y fallecido en Lima (Perú) en 1610.

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«FRATERNITAS» N° 306 (OCT. 2022) YA ESTÁ EN CIRCULACIÓN

Se encuentra en circulación la edición N° 302 de Fraternitas, boletín internacional OFM.

“Fraternitas” N° 302, boletín oficial de la Orden de los Frailes Menores (OFM) está disponible en edición digital descargable en español desde la página Ordo Fratrum Minorum.

“Su primera edición, escrita en latín, se remonta al 10 de noviembre de 1967, cuando era Ministro general Fr. Constantino Koser, que quiso que fuera un instrumento para fortalecer los vínculos entre las Fraternidades de la Orden. La edición digital en ocho idiomas comenzó en 1998. Fraternitas se convirtió en una publicación en línea solamente en el 2002″, señala una reseña publicada en el sitio web ofm.org

En esta edición N° 302, correspondiente al mes de octubre de 2022 se publican diversos artículos como: «Centenario franciscano: una invitación a leer las directrices», «Inundaciones en Pakistán: la catástrofe y la presencia de los hermanos menores»; «Ministro General: el Señor pobre y crudificado nos llama a vivir el Evangelio hoy», «Nuevo secretario general y notario de la orden» y comentarios sobre libros franciscanos.

LEER FRATERNITAS N° 302

Fraternitas, boletín internacional OFM está en línea y se puede descargar en diferentes idiomas: Español – English – Italiano – Français – Polski – Hrvatski – Deutsch – Português

PRENSA FRANCISCANA