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Entrevista a Fr. Pacífico Zegarra Peñaloza OFM (1926 – 2021), in memoriam

Fr. Pacífico Aurelio Zegarra Peñaloza OFM. / Foto: Diario Correo de Arequipa.

Su deceso causó hondo pesar en la familia franciscana, especialmente en Arequipa. Como se sabe, el P. Peñaloza nació en el 11 de julio de 1926 en el anexo de Santa María, en el Valle de Tambo, y su infancia transcurrió en el distrito de La Capilla, provincia de Sánchez Cerro en el departamento de Moquegua.

«Ingresó como postulante colegial con los franciscanos el 11 de agosto de 1939, a la edad de 13 años, en Arequipa, aunque formalmente su pertenencia a la orden comenzó en 1944. Fue ordenado sacerdote en 1951, hace 70 años», señalaron tanto los diarios El Pueblo y Correo de Arequipa, así como como el portal web Aciprensa. Asimismo, el Arzobispado de Arequipa emitió un comunicado sobre su deceso, donde detallaron aspectos de su vida.

Fr. Pacífico Aurelio Zegarra Peñaloza OFM.

Fue docente y párroco de la Orden Franciscana en Cuzco y Arequipa, también estudió en la Universidad de Salamanca en Madrid; profesor de Religión del Colegio San Francisco de Asís y del colegio para señoritas Del Sagrado Corazón de Jesús (Huayruras). También fue director del Colegio San Francisco de Asís en la década de los setenta y guardián del convento .

Fray Pacífico Zegarra, fue conocido y querido en Tambo, Mollendo, Arequipa, Cusco y Lima. Fue incansable sacerdote y todos los domingos oficiaba la misa matutina en el templo de San Francisco.

ENTREVISA A FR. PACÍFICO ZEGARRA PEÑALOZA OFM

A continuación, publicamos una entrevista inédita a Fr. Pacífico Zegarra Peñaloza OFM, realizada en julio de 2016 por Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM Como parte del «Proyecto Oralidad. Memoria viviente de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú».

– Estamos  con el padre Pacífico Aurelio Zegarra Peñaloza, en este día 11 de julio de 2016, festividad de San Benito de Nursia Abad. Padre Pacífico, un saludo y una felicitación por parte
de la Provincia. ¿Qué siente Ud. al cumplir sus 90 años y recordando otras celebraciones durante su vida? 

– Al haber llegado a los 90 años, pienso principalmente en agradecer a Dios por este regalo de la vida, de la salud y haber llegado a esta edad.

– Sí, porque está muy sano, robusto. Ha celebrado la misa de ocho y media, la he escuchado. Felicitaciones. ¿Qué impresiones más tiene?

– Fíjate, yo no pensaba que el padre provincial estuviera aquí. Por supuesto que no ha venido expresamente por mi cumpleaños, sino la circunstancia ha hecho que él estuviera acá, que presidiera la celebración de la santa misa, juntamente con mis hermanos de la fraternidad: el padre guardián, padre Moisés, padre Abel. Me siento yo, digamos, muy contento, feliz, y sobre todo de vivir ese espíritu de fraternidad. Nunca esperé una manifestación de cariño, de afecto, con bastantes hermanas, hermanos, que pertenecen a esa institución.

– Pero, lo que se siembra se cosecha, padre Aurelio. Usted ha sembrado tanto con ellos, ha trabajado, lógicamente algo tiene que recibir. Felicitaciones, nuevamente.

– Sí, no sé… es algo que me gusta; sobre todo ver que cada primer lunes, vienen, van, vienen, vienen; sobre todo lo que más me llena es la participación en la misa y el ofrecimiento de la sagrada comunión. Muy pocos se quedan sin comulgar, porque todos se acercan a recibir la eucaristía, ofreciéndola por las almitas de sus parientes, sus familiares, amigos, compañeros de trabajo o vecinos.

– Es una alegría. Yo también he participado en la primera misa en la mañanita, como ahora a las ocho y media. Sigamos así. También participó en el
culto de la Santísima Virgen, Nuestra Señora de las Angustias. ¿Hay algo especial sobre esto?

– Bueno, no tanto de haber participado, pero sí haber visto desde el primer momento la iniciativa del señor arzobispo, José Leonardo Rodríguez Ballón, que  quiso que sea una Semana Santa muy parecida a la semana santa de la madre patria, España. Vi desde el primer momento en que comenzó a hacerse esta imagen por encargo del padre Tarsicio Padilla, y el trabajo de Darral Quinto (inaudible) y el maestro Gonzales, que después hizo el retablito de la Inmaculada, y el maestro Luis Salinas Fosa en el dorado.

Fr. Pacífico Zegarra Peñaloza OFM (a la izquierda) acompañado de Fr. Francisco Vargas Rodríguez OFM (derecha) en Arequipa. (Foto: Diario Correo de Arequipa)

– Efectivamente, es un culto que perdura, precisamente la parroquia se llama Parroquia de Nuestra Señora de las Angustias,  que ya se entregó a la Arquidiócesis, al Arzobispado. De otro lado, recuerdo que en 1955 yo estuve aquí de estudiante con el padre Ríos, el padre Lazo, el padre Ilpa, el padre Guillermo Mendoza, también creo que estaba (el padre) Zárate. Estuvimos aquí, recuerdo un día como hoy, celebramos muy bonito, usted nos trajo fruta, muy alegres. Y en el estudiantado también así… ¿Recuerda alguna anécdota de estas ocasiones?

– Bueno, sí… Yo no fui formado para ser formador, pero las circunstancias se presentaron Y por obediencia acepté este cargo de formador de los jóvenes que estaban en el último año de estudio. Y bueno, creo que pasamos un año muy bonito, de mucho entendimiento, comprensión, de unión. Vi a varios de estos logrados, algunos ya los tiene el Señor a su lado. Y sobre todo recuerdo mucho de la primera misa de Abel, que la celebró en Pitay. Una de las anécdotas (inaudible), donde el valle y la producción de la fruta, yo predicando, un poquito agachado, porque tenía miedo que chocara mi cabeza en el techo del templo. Fue una experiencia muy bonita; sobre todo recordaba que mi primera misa la celebré donde pasé toda mi infancia. Después de muchos años salía un sacerdote del pueblo, como también seguramente Abel fue uno de los pocos sacerdotes que salieron de ese bonito pueblo de Sihuas, de Santa Isabel de Siguas; sobre todo la concurrencia, la manifestación cariñosa, llena de afecto de todos los vecinos de todo el pueblo.

– Efectivamente, muy interesante. Puquina siempre ha sido un lugar de referencia para el padre Aurelio y también para mí evidentemente Siguas, cuando fue la primera misa, y después de 40 años ha habido otra primera misa de otro padrecito Pedro Arotaipe, que todavía está aquí en la parroquia de Cayma, o al menos es cercano. Hay otro padre, Gerardo Oviedo, que está de misionero en Filipinas, es comboniano. Y ojalá que también de allá, de Puquina, de esa zona, salgan otros sacerdotes allá en la diócesis de Moquegua. Felicitaciones, pues, padre Pacífico, en este día. Si tiene algo más que agregar en lo relativo a su cumpleaños y estas celebraciones…

– Gracias a Dios siempre he tenido la suerte, la dicha, la felicidad, de pasar mis cumpleaños junto a mis hermanos, con la fraternidad. Como también de recibir el afecto, el cariño de personas a quienes serví, con quienes compartí muchos momentos de mi vida sacerdotal.

AÑOS DE VOCACIÓN Y FORMACIÓN

– Continuando con su intervención, dentro de este proyecto de Oralidad Franciscana, ahora continuamos con la etapa de formación en el Seminario Mayor Franciscano, llamado en nuestro tiempo Coristado, tanto en San Francisco como en Recoleta de Cusco. Padre Aurelio, ¿cómo fue ese período tan hermoso?

– Bueno, en 1944 comencé mis estudios superiores, primeramente en la Facultad de Filosofía en el Convento San Francisco. Tuvimos como primer maestro al padre Isaías Figueroa, un sacerdote muy especial, muy estudioso, especialmente en cuestiones de lectura, teología e idiomas, pues manejaba muy bien el latín, el griego, el quechua y el aymara. Tuve como profesores al padre Luis Danz en filosofía, padre Méndez, padre Alberto Bustamante, y así varios sacerdotes que nos enseñaban los cursos propios de la facultad de Filosofía. Fue un tiempo muy especial, teníamos que estudiar a fondo, como una base para después iniciar los estudios teológicos que comencé en el Convento de La Recolecta, teniendo como maestro al padre José Machuca, que había estudiado en Canadá, un maestro muy especial, muy dedicado, muy capaz…

– Era sobrino de un padre Francisco Vargas Machuca, parece ¿no?

– Primo…

– Primo… interesante. Muy dinámico sacerdote.

– Tuvimos como profesores al padre Pedro Manchegui, padre Julio Giraldo, padre Alberto Bustamante, y el padre Machuca, que eran nuestros profesores en Sagrada Teología.  De los que recuerdo mucho es al padre Alberto Bustamante, que nos daba Moral, Sagrada Escritura, incluso cuando no podía por motivos de salud íbamos nosotros a su habitación a recibir las clases de este padre. Así también tuve como maestro después al padre Pablo Vizcarra, y finalmente terminé mis estudió con uno que fue mi compañero en el Colegio Seráfico, aunque él estaba en los últimos años y yo recién comenzaba: el padre Federico Richter Fernández Prada, él dominaba los cursos de Historia de la Iglesia, Historia de la Orden. Además, como práctica docente, me tocó estar en el Reformatorio del Cusco…

– El Centro de Rehabilitación Juvenil, de muchachos que tenían problemas… interesante… También tenían catequesis… ¿Las vacaciones donde las
pasaban?

– La vacaciones las pasábamos en la casita que tiene la provincia en el valle Sagrado, en el conventito de Urquillos, Santa María de los Ángeles; como también alguna vez la pasamos en Quispicanchis, donde una terciaria franciscana nos facilitó todas las comodidades para pasar unas vacaciones…

– Ahora se llama Tipón la zona… Algunas veces salían hasta la selva…

– Bueno, tuvimos una ida a Pilcopata, el año 1946 creo,  con el padre provincial Fr. Fernando Arguedas, como una primera experiencia, porque años después se concretó la misión allí…

– ¿Qué nos puede decir de su tierra, Cayma, el valle de Tambo, y también La Capilla, donde se ha desarrollado?

– Bueno, diríamos que nací en el valle de Tambo, valle arriba, Santa María. Toda mi infancia la pasé en La Capilla, una tierra eminentemente franciscana. Porque solamente conocí al párroco de Puquina que bajaba a las fiestas y a los franciscanos que bajaban para hacer la cuaresma y la visita a la Orden Franciscana Seglar. He tenido dos parientes religiosos: Fr. Alfonso Lazo y Fr. Pacífico Lazo. Y en cierta forma eso me inclinó mucho, mucho, y en mi familia varios de los miembros pertenecían a la Orden Franciscana Seglar, y tal es así que algunos familiares los atendían, les daban el alojamiento a los religiosos franciscanos que iban.

– Efectivamente, últimamente ha habido un padrecito Gilberto Salas, procedente de Ilo, pero vinculado con la familia…

– Sí, Gilberto fue, nada menos, hijo de un sobrino mío: Alejandrino Salas Morales. Gilberto estaba tan unido a los franciscanos que ayudaba, compartía como padre en la Parroquia Cristo Rey de Ilo. Bueno, a él ya el Señor se lo ha llevado, después de una labor muy fructífera, de mucho aliento.

– Fue vicario arzobispal en la Arquidiócesis de Huancayo…

– Sí, efectivamente, yo creo llegó a penetrar mucho, mucho, en todos los cargos que la obediencia le confió como párroco, como formador, y antes fue vicario para la pastoral en la Diócesis de la ciudad incontrastable de Huancayo. Muy querido y apreciado por el señor arzobispo, monseñor Barreto, a quien también tuve la oportunidad de darle algo cuando era profesor del Seminario del Cusco, participaba en mis clases de Pastoral y de Liturgia.

– ¿Y cómo nació su vocación para llegar al sacerdocio y esta vida religiosa?

– Como vuelvo a repetir, mi pueblo es franciscano, cristiano. Y como iban los padres franciscanos, y sobre todo tener esos dos parientes Fr. Alfonso y Fr. Pacífico, tenía ese afecto, esa inclinación. El año 1939, un 11 de agosto, pues tocaba las puertas del Convento San Francisco para ingresar a la familia franciscana. Tuve la suerte que estaba de rector el padre Enrique Rodríguez. Él fue mi mentor en mis primeros años de postulantado, aspirantado. Allí recibí los conocimientos básicos sobre la vida franciscana…

– Eso es en el Colegio Seráfico, ¿no? El Seminario Menor…

– Sí.

– Cinco años estudiando secundaria. ¿Puede recordar alguna anécdota sobre esa experiencia en esos años?

– Anécdota, casi no. Pero mi experiencia fue profundizar, adentrarme más, conocer la vida de Francisco, ver a religiosos muy respetables, muy venerables, como el padre Benavente, el padre Llanitos, el padre Manuel Jesús del Carpio, el padre Gómez, todos ellos que para mí eran… sobre todo el padre Jorge Bustamante, que para mí fue mi modelo de fraile religioso y franciscano.

– Fue una vida estudiantil juvenil, hasta llegar al Noviciado en Lima, después de haber estudiado en el Convento San Francisco en Arequipa. De allí se
pasó al Noviciado y fue un año también. Fue toda una experiencia en ese tiempo.

– Mi noviciado fue en 1943. Comenzamos el noviciado el 10 de marzo. Tuvimos como maestro al padre Bisbalito, el padre Alejandro Bisbal, un religioso muy piadoso, muy estudioso. Luego hubo capítulo provincial, fue elegido el padre Pacífico Chirinos; buen músico, pero por poco tiempo porque se enfermó. También tuvimos al padre Francisco Palomino. Diríamos tres maestros durante mi año de noviciado, quienes nos introducían en el estudio de la espiritualidad franciscana, las reglas, todo lo básico en la vida franciscana.

Fr. Pacífico Zegarra Peñaloza OFM (a la izquierda) acompañado de Fr. Francisco Vargas Rodríguez OFM (derecha) en Arequipa. (Foto: Diario Correo de Arequipa)

– ¿Y esas fiestas que celebraban en Lima en ese tiempo? Bueno, ya estamos en el año 43 o 44, había fiestas tradicionales, como La Inmaculada, no
sé qué otras…

– Sí. Los novicios participábamos especialmente en el canto, en las diferentes festividades de la Inmaculada Concepción, de Cristo Rey, del Carmen, de nuestro padre San Francisco. En todas esas fiestas siempre teníamos buen coro y teníamos buen organista, el hermano Castillo y el hermano Neptalí Manrique…

– Tenían en ese tiempo las procesiones de La Inmaculada y también se inició en ese tiempo la Hermandad de San Judas Tadeo, el apostolado…

– Sí, hacía muy poco tiempo que se había fundado el Apostolado Franciscano de San Judas Tadeo, que estaba al frente… Recuerdo mucho al padre Orestes Alegre Vásquez y luego siguió el padre Garmendia por muchos años. También la Cofradía del Carmen, el Círculo de la Inmaculada Concepción. Había una santa competencia para las celebraciones del culto de la atención a la institución.

– También había la Tercera Orden Franciscana…

– La Tercera Orden Franciscana de señoras, porque la Orden Franciscana Seglar de varones estaba en lo que era la huerta del convento, y ahora por ahí pasa la avenida Abancay.

– Celebraban los varones y en otro momento las damas. Las damas tenían un local en el mismo templo, y los varones en la Casa de retiros.

– Participábamos en las reuniones de la rama femenina, sobre todo como vuelvo a repetir teníamos buen coro. Entonces los padres asesores siempre solicitaban al padre maestro para que participáramos.

– Fueron tiempos gloriosos realmente esos tiempos de noviciado, que también posteriormente lo hemos vivido con devociones, procesiones, la
liturgia, los Vía Crucis, los trabajos que se tenían allí.

– En todas las celebraciones estaban los novicios… Teníamos el Vía Crucis los viernes, teníamos la Cuaresma, las fiestas, allí estaban los novicios con su maestro.

– Volviendo a su tierra… en Puquina, en Omate, y allá en La Capilla ha habido festividades especiales que se realizaban y todavía se realizan, como el
Señor de la Caridad y de Estaquilla…

– Sí, La Capilla es un lugar muy especial. Allí el patrón jurado es el Señor de la Caridad, pero el patrón de la viceparroquia es nuestro padre San Francisco. Yo no me he desligado de mi pueblo, todos los años iba a la fiesta, tal es así que mis parientes siempre me buscan para realizar matrimonios, bautizos, el aniversario de sus distritos. O sea que yo doy gracias a Dios que no me he desligado, no me he apartado de La Capilla, franciscano ciento por ciento.

– ¡Gloria el Señor! Hemos de amar nuestra tierra como Cristo mismo amó Jerusalén e incluso lloró cuando iba a haber una destrucción. Así siempre hemos de amar a nuestra tierra, es el patriotismo auténtico y hacer algo por eso, también velar por el aspecto espiritual. ¿Algún otro mensaje sobre este hecho de nuestra procedencia, de los lugares de donde hemos venido?

– Yo pienso que uno nunca debe olvidar; por el contrario, debe siempre estar ligado al terruño donde uno ha nacido o donde uno ha crecido y ha pasado sus mejores años.

– Nos alegramos mucho de esto, de su procedencia de esta tierra de Arequipa, vinculado con Moquegua, y la participación en su tierra que siempre
la ha tenido presente…. Felicitaciones, ha sido la participación del padre Aurelio Pacífico Zegarra Peñaloza, sacerdote que cumple 90 años en este día 11
de julio.

– Y sesenta y cinco años de sacerdote, desde 1944 ya profeso… de haber hecho mi noviciado, haber pronunciado mis votos de religioso.

– ¡Más de setenta años de religioso! Alabemos al Señor.

Nota.- Entrevista realizada por Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM el 11 de julio de 2016 / Proyecto «Oralidad franciscana» / Prensa Franciscana del Perú

Entrevista a Fr. Jorge Christopherson Petit OFM (1945 – 2022), in memoriam

El día 25 de enero de 2022, falleció en la ciudad de Piura el padre Fr. Jorge Christopherson Petit OFM, noticia que ha causado honda tristeza en la familia franciscana. Dios lo tenga en su santa gloria, que brille para él la luz perpetua.

Fr. Jorge Christopherson Petit OFM nació el 15 de marzo de 1945 en Lima. Hizo su profesión simple el 07 de marzo de 1971 y su profesión solemne el 29 de junio de 1975. Se ordenó como sacerdote franciscano el 27 de marzo de 1977.

Publicamos a continuación una entrevista realizada el 2 de mayo de 2018 como parte del Proyecto Oralidad: Memoria de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, bajo la dirección de Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM, en la que el cuenta aspectos muy significativos de su vida sacerdotal y además hace mención a otros sacerdotes franciscanos.

En este conversación dio unos datos autobiográficos: «Yo nací en Lima, en los Barrios Altos el 15 de marzo de 1945, tengo 73 años de edad. Mi mamá es hija de limeños, nieta de españoles, el apellido es catalán. Mi papá era inglés. Yo me eduqué en el colegio salesiano, y entré a ser salesiano y al noviciado en Bolivia. Pero estudiando las órdenes religiosas me interesé en la Orden Franciscana, y mi maestro el padre Pascual -que era un santo- me aconsejó que pidiera a María Auxiliadora que me iluminara y me ayude a decidir el camino a seguir. Finalmente decidí ser sacerdote franciscano. Hice mi noviciado en el Cusco, mi maestro fue el padre Anselmo Díaz, ingresando en 1969. Me ordené el 27 marzo 1977. He sido vicario y ecónomo del convento San José Obrero en Arequipa, fui superior y párroco en Puno. Además Vicario en Lima, párroco en Breña, y doce años fui guardián de Lima. Luego seis años nuevamente Vicario de Lima, luego me destinaron a Piura durante doce años, allí estuve trabajando con el padre Rodolfo Ávalos, una persona muy especial. Hasta que este año me han nombrado a Lima. Aquí vivo tranquilo trabajo en el ministerio sacerdotal. La Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú ha cambiado mucho, porque los tiempos han cambiado. Y estamos en el mundo y hay que cambiar, pero no nos podemos quedar. Y deseamos estar siempre fieles al carisma del fundador, aun en medio de todos los avances de la ciencia, vivir en amor, la humildad, la sencillez. Mi mensaje a los jóvenes frailes es que cuiden la vocación, que Dios no de la fuerza para seguir adelante. Si aceptamos, Dios pone todos los medios para poderla realizar, para evadir tantos peligros que hay en el mundo».

ENTREVISTA A FR. JORGE CHRISTOPHERSON PETIT OFM PARA PRENSA FRANCISCANA DEL PERÚ

Estamos con el padre Jorge Christopherson Petit OFM, para conversar acerca de algunos sacerdotes y hermanos de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú. Teniendo en cuenta que usted ha conocido a muchos sacerdotes que ya no están, nos gustaría que nos de alguna semblanza y recuerdo acerca de ellos, para conocer más sobre su vida y obra.

¿Qué recuerdos tiene de Mons. Salvador Herrera Pinto?

– Mons. Salvador Herrera, cuando era sacerdote, antes de ser obispo, estuvo en Pomata y restauró la iglesia. Eso le valió para que lo hicieran obispo de Puno, pero muy pronto tuvo que renunciar porque se
enfermó de la vista, en la década del 50. Como obispo atendió el seminario, visitaba los pueblos de su Diócesis, era un hombre muy dedicado a su trabajo, viajaba incluso a lomo de mula por la serranía, y luego tuvo una úlcera que le salió por esos trajines. Era muy franciscano, a la vez tenía un carácter difícil, muy recto, él no soportaba ver a un fraile sin hábito, y creo que sufrió mucho con todas las reformas del Concilio Vaticano II. Estuvo recluido aquí, se enfermó de la vista y estuvo aquí en el convento hasta su muerte durante casi treinta
años.

Otro Obispo franciscano fue Mons. Federico Richter Fernández Prada

– Mons. Richter primero fue provincial  durante catorce años. Lo nombraron provincial cuando era Vicario, el provincial murió y él asumió dos años inicialmente, porque así eran las leyes de esa época, Luego en el Capítulo lo nombraron oficialmente como ministro provincial. Muy fraterno, muy cariñoso, comprensivo, por eso lo reelegían porque era muy asequible, visitaba las casas para ver sus necesidades. Luego fue nombrado guardián de Lima. Inicialmente fue obispo auxiliar de Piura y de allí como Obispo de Ayacucho, estuvo en la época del terrorismo. Él nunca tuvo miedo del terrorismo, por ejemplo que recuerdo que los superiores como una manera de prevención querían asegurar la casa donde él vivía con rejas y todo eso, pero él no quería, y decía. “Para qué tanto seguro. Si los terroristas me quieren matar, me mataran en cualquier lado”. Él era de allá, de ascendencia alemana, pero nació en Huanta. Él quería mucho a todos, atendía a todos en su oficina, a todos los que querían hablar. Era historiador y ha escrito muchos libros sobre la Provincia. Fundó el Instituto de Estudios Históricos Franciscanos y fue miembro de la Comisión de Bienes Culturales de la Iglesia. Renunció al obispado antes de los 75 años, porque había sufrido mucho con el terrorismo, y
luego vino y murió aquí en Lima.

¿Acerca del P. José María Garmendia que nos puede decir?

– El Padre José María Garmendia era un santo varón. Fue guardián cuando yo era estudiante. También Fue guardián en Puno, y construyó la iglesia que los francisanos tenemos allá. Fue un hombre muy santo, muy bueno, todos lo querían, atendía enfermos, ayudaba espiritualmente, daba a los pobres, muy generoso, un santo varón. El P. Pablo Vizcarra Carrasco era de Moquegua fue provincial de nosotros cuando yo fui estudiante. Un hombre muy bueno, asequible, justo, hacía las cosas como era, y si no eran correctas las denunciaba. Era muy allegado a los estudiantes, siempre nos llamaba para ayudarlo. Tenía un adjunto: el hermano Francisco Chacón, quien hacía de todo, las compras, el correo, la administración, y conocía el manejo de la curia. El P. Vizcarra era muy bueno, cariñoso, trataba bien a todos, y nosotros los estudiantes lo quisimos mucho. Años después pidió ir a la Custodia Franciscana de Tierra Santa (porque todas las casas franciscanas tienen representantes en esa Custodia) y se quedó hasta que murió allá casi como a los 90 años.

¿Conoció al Padre José Francisco de Guadalupe Mojica?

– El P. Mojica, era un hombre muy especial, renunció a todos sus bienes por ingresar a la Orden Franciscana, nunca tuvo nada, todo lo entregó a las vocaciones. Siendo sacerdote, cuando hizo las dos nuevas películas, todo lo recaudado fue para los estudiantes, él daba todo. Ya para los finales de su vida hizo la obra teatral La Perricholi. El gobierno militar nos querían quitar los impuestos, el padre era tan conocido que todos los días se llenaba el teatro. Y esas entradas eran para los estudiantes. Tuvo que salir a la televisión a reclamar, porque el gobierno militar quería confiscar los impuestos, pero luego le concedieron. En Rontoy, la casa de la familia Álvarez Calderón, se la prestaron para las vocaciones sacerdotales, vinieron de diferentes lugares del mundo. Esa casa era casa hacienda, pero con la reforma agraria la familia perdió toda la hacienda y la casa. En México tiene muchos seguidores, creo que quieren iniciar la causa de beatificación… era un hombre muy desprendido, le traían muchas cosas, regalos, y todo lo repartía, todo lo regalaba, no se quedaba con nada. Con toda la plata que él tuvo, cuando entró al convento vivía en absoluta pobreza; fíjate que para salir a la calle tenía que pedir al padre ecónomo para el pasaje. Era un hombre muy querido.

¿Una de las vocaciones que ayudó fue la del P. Alejandro Palacios?

– Efectivamente. El P. Palacios, era de Ecuador, ha sido mi maestro de teología. Un hombre muy recto, muy preparado, muy justo. Cuando tenía que castigar, castigaba Cuando uno confesaba su falta, él
perdonaba… Y cuando uno se callaba, y el descubría, te dejaba un mes sin salir a la calle. Ya sabíamos que cuando cometíamos una falta lo mejor era comunicarle.
Era un maestro ideal, formó buenos sacerdotes. Dejó dos arzobispos: Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, arzobispo de Trujillo, y Mons. Richard Alarcón Urrutia, arzobispo del Cusco; y tiene sacerdotes que están en en Puerto Rico, con cargos en las diócesis o con responsabilidad en el ministerio sacerdotal, que es una cualidad en la que él insistía mucho. En homenaje a él porque fue un buen maestro, cuando estábamos ordenados, siempre nos llamaba, nos escribía, nos aconsejaba. Ayudaba en Radio María, pero fue un gran formador y orientador de vocaciones. En homenaje a él procuramos ser cada vez mejores. Tiene una hermana mayor que este año cumple 100 años, y allá en Ecuador están preparándole su homenaje.

¿Conoció al P. Machuca?

– El padre Machuca es un sacerdote de la provincia que ha trabaja en Urquillos, Cusco, otros conventos, y Puno; de allí vino a Lima a descansar, celebraba su misa y confesaba, Y aquí se quedó hasta que muró.

Fr. Jorge Christopherson Petit OFM, descansa en paz.

¿Qué nos puede decir de Fr. Diego Segovia?

– Diego Segovia era hermano, no clérigo, Con el P. Orestes Alegre fundaron la casa que tenemos en Tacna; les dieron un terreno y bajo un árbol hicieron su casita y allí vivieron. Allí poco a poco fueron gestionando, la Provincia los ayudó, y así construyeron la casa. Luego vino a Lima, ya mayor de edad, y aquí se quedó trabajando en el jardín. Fue misionero muchos años de su vida y aquí estuvo hasta que murió. Muy cariñoso, siempre recibía a todos con bendiciones.

¿Y el P. Cornejo?

– El P. Cornejo fue párroco de Juliaca muchos años, trabajó en Cusco, luego trabajó en Lima, en la parroquia de Breña. Pero se fue enfermando. Cuando era joven tuvo un accidente, iba con alumnos del colegio San Román a Cusco y se accidentaron, se golpeó fuerte la cabeza. Y muchos años después las secuelas parece que le afectaron porque se empezó a olvidarse de todo, ahora está con Alzheimer total.

¿Conoció al P. Maguiña?

– El P. Maguiña, trabajó en muchos conventos. Era muy dado al fútbol, sabía todo, quien hacía los goles, que futbolistas, era muy dado al futbol. Por el clima de Lima se puso mal, y se fue a Chaclacayo donde unas madres alemanas del seminario menor, y allá murió.

¿Qué nos puede decir de Mons. Miguel Cabrejos Vidarte?

– Mons. Cabrejos, siendo unos años mayor que yo, pero llevamos teología. Se ordenó de sacerdote, fue nombrado maestro de estudiantes, luego fue a Alemania, después vino a Lima otra vez de maestro, Luego lo llamaron para ser obispo auxiliar de Lima, luego obispo castrense y actualmente es Arzobispo de Trujillo.

Padre  Christopherson, finalmente: ¿nos puede brindar una semblanza autobiográfica de usted?

– Yo nací en Lima, en los Barrios Altos el 15 de marzo de 1945, tengo 73 años de edad. Mi mamá es hija de limeños, nieta de españoles, el apellido es catalán. Mi papá era inglés. Yo me eduqué en el colegio salesiano, y entré a ser salesiano y al noviciado en Bolivia. Pero estudiando las órdenes religiosas me interesé en el franciscano, y mi maestro el padre Pascual -que era un santo- me aconsejó que pidiera a María Auxiliadora que me iluminara y me ayude a decidir el camino a seguir. Finalmente decidí ser sacerdote franciscano. Hice mi noviciado en el Cusco, mi maestro fue el padre Anselmo Díaz, ingresando en 1969.  Me ordené el 17 marzo 1977. He sido vicario y ecónomo del convento San José Obrero en Arequipa, fui superior y párroco en Puno. Además Vicario en Lima, párroco en Breña, y doce años fui guardián de Lima.  Luego seis años nuevamente Vicario de Lima, luego me destinaron a Piura durante doce años, allí estuve trabajando con el padre Rodolfo Ávalos, una persona muy especial.
Hasta que este año me han nombrado a Lima. Aquí vivo tranquilo trabajo en el ministerio sacerdotal. La Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú ha cambiado mucho, porque los tiempos han cambiado. Y estamos en el mundo y hay que cambiar, pero no nos podemos quedar. Y deseamos estar siempre fieles al carisma del fundador, aun en medio de todos los avances de la ciencia, vivir en amor, la humildad, la sencillez. Mi mensaje a los jóvenes frailes es que cuiden la vocación, que Dios no de la fuerza para seguir adelante. Si aceptamos, Dios pone todos los medios para poderla realizar, para evadir tantos peligros que hay en el mundo. / Convento San Francisco de Lima, 2 de mayo de 2018

Entrevista realizada por el periodista Lic. Nivardo Córdova Salinas, colaborador de Prensa Franciscana del Perú, para el Proyecto Oralidad: Memoria viviente de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, dirigido por Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM

Festividad de la Santísima Virgen de la Candelaria en la Basílica y Convento San Francisco de Lima

El pasado sábado 31 de enero de 2026 se realizó el recorrido procesional de la imagen de la Virgen de la Candelaria desde la Basílica de San Francisco de Asís hasta el patio de honor del Palacio de Gobierno, con presencia del guardián y rector Fr. Juan Apumayta Bautista OFM y el vicario del convento, Fr. Walter de la Riva Reyna OFM, estudiantado francisacano e integrantes de la Hermandad y fieles católicos.

La Agencia de Noticias Andina comentó que el presidente de la República, José Jerí Oré, participó aquel día en el homenaje a la Santísima Virgen de la Candelaria, cuya festividad es considerada una de las manifestaciones religiosas y culturales más grandes del Perú y reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

La actividad, realizada en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno, se inició con la colocación de ofrendas florales, tras lo cual la imagen religiosa realizó un breve recorrido procesional y luego se celebró un acto paralitúrgico. Posteriormente, se realizó un pasacalle cultural en honor a la Santísima Virgen de la Candelaria, con acompañamiento de la banda musical.

Como se sabe, la Virgen de la Candelaria es una de las advocaciones marianas más veneradas, especialmente en la ciudad de Puno, donde es considerada patrona de la ciudad. Su festividad se celebra principalmente durante el mes de febrero, teniendo como día central el 2 de febrero, y reúne a miles de fieles, danzantes y músicos de todo el país y del extranjero.

El día 2 de febrero, día central de la festividad. el mandatario participó en la misa solemne en honor a la Virgen de la Candelaria, rindiendo homenaje a una de las expresiones culturales y religiosas más grandes del Perú. “Este acto reafirma el compromiso del Gobierno con la preservación de nuestras tradiciones”, informó Presidencia de la República. La celebración religiosa de realizó en la iglesia de San Francisco.

PRENSA FRANCISCANA con información de la Basílica y Convento San Francisco de Lima, Agencia de Noticias Andina y TV Perú.

Estudios geofísicos revelan presencia de restos arqueológicos y arquitectónicos en el subsuelo de Plazuela San Francisco de Lima

El geofísico español Luis Avial Bell, director técnico de Falcon High Tech, informó públicamente los resultados del estudio que se realizó desde el miércoles 26 al viernes 28 de noviembre de 2025, consistente en “un programa de geofísca avanzada que, mediante métodos no intrusivos y no destructivos de alta tecnología permiten realizar un posicionamiento volumétrico y espacial para determinar si es que existen estructuras con un valor histórico, arqueológico en el subsuelo”.

El especialista informó que, de acuerdo a las imágenes obtenidas, existen estructuras arqueológicas y arquitectónicas en tres áreas del conjunto monumental franciscano: frente a la Iglesia de la Soledad, en la zona lateral de la Basílica de San Francisco y frente a la entrada de la Capilla del Milagro. Precisó que se trataría de estructuras pétreas y otros elementos de menor densidad como solados (capas de concreto delgado) y cimientos. Sin embargo, comento que este es un informe eminentemente técnico y debe ser complementado con otros estudios arqueológicos, y sobre todo que deben ser las autoridades peruanas quienes vean las medidas más convenientes sobre el caso.

Estos estudios fueron realizados a solicitud de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú. Según explicó Avial Bell, las mediciones se realizaron sobre un área de 3,220 metros cuadrados en el conjunto monumental utilizando los siguientes equipos: geo radar de penetración terrestre (GPR, en sus siglas en inglés, el cual emite radiación al suelo para excitar los diferentes compuestos ); perfilómetro electromagnético (que mide la resistividad y la conductividad); magnetómetro de Flusgate (para la medición del campo local); sensores infrarrojos, termográficos y multiespectrales, así como drones y sensores aéreos.

En la conferencia de prensa estuvieron presentes el ministro provincial de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, Fr. Ernesto Chambi Cruz OFM; el director del Museo Catacumbas, Fr. José Rosas Surita OFM, el guardián y rector del Convento San Francisco, Fr. Juan Apumayta Bautista OFM, y el equipo de asesores legales. Ellos coincidieron en señalar que estos hallazgos deberían ser tomados en cuenta por la Municipalidad de Lima para que las obras que realizan no afecten este monumento declarado «Patrimonio de la Humanidad» por la UNESCO en 1988 y que se desarrollen en concordacia con los protocolos internacionales de conservación.

Los datos difundidos por Luis Avial Bell abren una nueva perspectiva de estudios sobre el conjunto monumental y sobre la Plazuela San Francisco de Lima, donde la Municipalidad de Lima a través de Prolima viene ejecutando trabajos de «recuperación y puesta en valor», que se iniciaron en febrero de 2022 con la demolición del muro perimétrico. Como se sabe, estas obras durante tres años años estuvieron paralizadas por un reclamo judicial interpuesto por los franciscanos, en consideración a que se trata de un lugar que contiene valiosos vestigios arqueológicos e históricos.

Cabe señalar que Falcon High Tech es una empresa internacional de geofísica especializada en trabajos para instituciones diversas en campos de ingeniería forense y policial, militar, arqueología, mineria y agricultura. Entre sus hallazgos más relevantes figuran los restos óseos del escritor Miguel de Cervantes Saavedra, autor de El Quijote, en la Iglesia de las Trinitarias de Madrid en 2015.

PRENSA FRANCISCANA / Pastoral de Comunicación de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú.

«Convivencia Nacional de Aspirantes Franciscanos» del 30 de enero al 26 de febrero de 2026

La convocatoria se realizó en la página oficial Vocaciones Franciscanas Perú, por parte del encargado del Cuidado Pastoral de las Vocaciones de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, Fr. Adrián Angulo OFM.

Este certamen de carácter interno busca promover en los jóvenes la inquietud de seguir a Cristo al estilo de san Francisco de Asís. La «Convivencia Nacional de Aspirantes Franciscanos» es una actividad de retiro que acoge a hermanos que ya vienen haciendo su proceso de discernimiento a lo largo del año mediante las sucesivas convivencias zonales de aspirantes de las zonas norte, centro y sur.

En uno de los afiches promocionales se plantea esta pregunta: «¿Te has preguntado qué quiere Jesús para tu vida?». En la convocatoria en redes sociales señala: «Les invitamos a este gran encuentro de amor, entrega generosa, descubrimiento de nuestra vida Vocacional y del seguimiento de Cristo al estilo de nuestro seráfico padre san Francisco de Asís«.

Del mismo modo, se vienen publicando anuncios y mensajes motivadores en las páginas oficiales de Vocaciones Franciscanas en Facebook, Instagram y Tik Tok, considerando que estas redes sociales captan la atención masiva del público juvenil.

INFORMACIÓN

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CORREOS ELECTRÓNICOS

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PRENSA FRANCISCANA con información del Cuidado Pastoral de las Vocaciones

ENTREVISTA A FR. CARLOS MONTESINOS AMPUERO OFM (1926 – 2019)

Fr. Carlos Montesidos Ampuero (Mollendo, 19 de julio de 1926 – Lima, 19 de enero de 2019), sacerdote franciscano.

Entre algunos datos relevantes, el padre Carlos realizó sus estudios sacerdotales en la década del 40 en el Seminario La Recoleta del Cusco, conjuntamente con Fr. José Mojica y con el poeta peruano Luis Valle Goicochea, quien por razones de salud no pudo ordenarse como sacerdote.

El R.P. Carlos Montesinos se ordenó en 1948, trabajando en Arequipa y después en el Cusco, donde inició la reconstrucción del Convento San Francisco después del terremoto del 21 de mayo de 1950. Luego pasó a su tierra, Mollendo, donde fundó el Colegio San Francisco con el P. Carlos Caselli. Trabajó arduamente como misionero en Tacna y Moquegua para finalmente radicar en Lima, atendiendo en especial a los pobres y más necesitados.

En junio del año 2016, por encargo del director del Archivo San Francisco de Lima, Fr. Abel Pacheco Sánchez, sostuvimos una prolongada entrevista con Fr. Carlos Montesinos, como parte del proyecto Oralidad Franciscana, con el objetivo de conocer la vida y obra de los sacerdotes de la Provincia de los XII Apóstoles del Perú.

– Nos encontramos con Fr. Carlos Montesinos Ampuero, para escuchar su testimonio personal sobre su vida religiosa franciscana, y con quien estamos iniciando este Proyecto Oralidad Franciscana…

– Para mí es una gracia muy especial que me tomen el testimonio de esta historia mía con relación a la Orden Franciscana. Nací en el puerto de Mollendo, mi padre era de Mollendo y mi madre de Arequipa, pues se enamoraron y se casaron. Y pidieron a Dios en matrimonio lo que Dios nos mande, pero entre todo quisiéramos que nazca uno con vocación sacerdotal. Así que hubo el pedido de la familia con mucha fe de una vocación sacerdotal. El primero, fue médico; el segundo, farmacéutico; la tercera, mi hermanita, fue contadora; cuarto nací yo, y quinto, uno que nació con vocación militar, llegó a ser coronel.

– Y usted el único sacerdote…

– En efecto. Crecimos al amparo de un hogar muy religioso. Todos los domingos, mi padre y mi madre ante todo el día sábado nos bañaban para ir a misa. Íbamos temprano a la Iglesia, ya desde el sábado nos alistaban la ropa. Salíamos de la casa a las 6:30 am. Y entonces mi padre y mi madre del brazo y por delante los cinco hijos nos dirigíamos a la capilla franciscana a escuchar la misa. De regreso, mi madre llegaba a la casa y las vecinas preguntaban: “Señora, ¿qué ha dicho el padre en la misa?”, y mi madre les explicaba el Evangelio que había dicho el padre; la esperaban con ansias porque les llevaba el mensaje de la misa. Pasado el tiempo, cuando tenía 5 años, nos preguntaron qué íbamos a ser cuando seamos grandes. Jaime, mi hermano, menor decía: “Voy a ser militar”. “Y tú Carlitos, ¿qué vas a hacer?”. “Yo voy a ser padre franciscano”. “¿Y quién te ha dicho eso?”. “¿Es mi deseo?”, “¿Por qué?”, Porque sacerdote no es una vocación que el hombre quiera y la persiga, sino que es una vocación que nace desde que lo engendran a la persona. Por eso dice la palabra de Dios: “Los elegí y los engendré para que sean sacerdotes”. O sea que Dios nos elige desde el seno materno para ser religioso o sacerdote.

– ¿Cómo se encaminó en esa vocación?

– Yo iba a la capilla franciscana a los siete años y decía: “Padre, yo quiero ayudar en la misa”. Y me decía: “Todavía estás muy mamón, cuando crezcas” (risas)… Yo me media el porte en la pared y a los tres meses iba y le decía, “Ya Padre, ya he crecido”, y él me decía “No, todavía te falta”. Hasta que cuando cumplí los 9 años, me dijo: “Pasa, te voy a dar los libros para que aprendas las contestaciones en latín”, porque en esos tiempos la misa se decía en latín, porque el latín era un idioma universal, todavía no se habían difundido la liturgia en otras lenguas. El latín era la lengua general para todo el mundo. Me hizo repasar, porque algunas palabras no se pronuncian como están, sino tienen una pronunciación distinta, entonces me hizo repasar. “Has leído correctamente ahora, cuando aprendas esto vienes para decirme la lección”. Al día siguiente fui y me dijo: “No hijito, cuando aprendas”. “Ya lo aprendí”, respondí “Cómo, ¿de un día para otro vas a aprender?”, “Sí”, dije; y me tomó la lección: “In nomine pater et filius et spiritus sanctus, Introibo ad altare Dei”… Y yo respondí; “ Ad Deum qui es lalaetificat juventutem meam…”. Y me dijo; “¡Oye, cómo has aprendido!”. Bueno, muy bien, luego me repasó la segunda parte. Al día siguiente fui y me dijo: “¿Ya sabes bien? Te voy a tomar la lección”. Y yo contesté bien. Al tercer día fue igual, y me dijo el padre (el padre Velarde): “Tú vas a ser sacerdote, porque tienes mucho interés en estas cosas”. Y así comencé a ayudar en la misa todos los domingos. Yo ayudaba en las misas en la capilla y cuando no era domingo también iba a la misa. A las 7 am. A la misa y 7:35 am. ya estaba de regreso a mi casa para irme al colegio. Luego el padre me hablé del Colegio Seráfico en Arequipa, en que se entra con primer año de media. “Papacito, mamá, yo quiero irme al aspirantado en el colegio para ser franciscano”. “No, hijito, todavía estás muy niño, cuando crezcas; necesitas todavía de nosotros porque estás tierno, tienes once años”… En eso pasó por Mollendo, porque no había carretera Panamericana ni avión, era 1931 y se viajaba por barco. Llegaron a Mollendo todos los padres que se trasladaban de centro a sur y tenían que pasar por Mollendo. En eso pasó un padre moreno, alto, padre Gómez, y yo le digo: “¿Dónde va usted?”, Y me dijo: “Estoy nombrado para ser director del Colegio Seráfico de Arequipa”. Y le dije: “Padre, justamente yo quiero ir precisamente, pero mis padres no quieren dejarme porque soy muy niño…”. “¿Y tienes la edad?”, “Sí, padre”. “¿A qué hora me puedo ver con tus papás?”. “A las doce y cuarto del día”. “¿Dónde vives?” “Calle Córdova 106”. Así que el padre estuvo a la hora: “Señor Montesinos, quiero conversar con usted. He visto que su hijo ayuda en las misas en la capilla y tiene la vocación para ser religioso. Es conveniente que de una vez vaya al Colegio Seráfico. Yo voy a encargarme de ese colegio y va a estar muy bien”. Y mi padre: “Pero es muy niño”. Y el padre le dijo: “Es conveniente porque así aprende las virtudes desde niño”. Y mi padre y mi madre me prepararon, viajamos en un camioncito para Arequipa y terminando la Semana Santa mi madre me llevó al colegio Seráfico, me llevó ella misma. A mí se me cayeron las lágrimas cuando me despedí de ella, porque era niño. Y el padre Gómez les dice a los estudiantes: “Miren, un nuevo compañero que viene de Mollendo, se llama Carlos Montesinos Ampuero. Un aplauso para él”. ¡Yo estaba llorando!, entonces el padre que entonces era aspirante en esos tiempos, Monseñor Federico Richter, que era mayor que yo en dos años nada más, me dijo: “¡Amiguito, no llores, vas a estar muy bien con todos nosotros aquí!”. Él fue mi primer amigo que tuve yo. Posteriormente entró Fr. Abel Pacheco.

– ¿Cuánto años permaneció?

– Cinco años, toda la media. Egresé en 1936. En 1941 viajé a Lima a la Casa de Noviciado, estuve un año. Mi maestro fue el padre Alejandro Bisbal y el provincial el P. Miguel Pérez. El Padre Mojica entró al Noviciado cuando yo terminaba, así que estuve como un mes con él.

– ¿Estuvo el poeta Luis Valle Goicochea?

– En efecto, hicimos el noviciado junto con Valle Goicochea; estaba también el padre Carlos Caselli, entre otros. De allí tomamos un barco y nos fuimos a Mollendo y de allí al Cusco.

– ¿Cuándo hizo su ordenación sacerdotal?

– El 25 de abril de 1948.

– A partir del momento en que empieza su vida de sacerdote, digamos como miembro oficial de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles, ¿dónde lo destinaron a Ud.?

– El primer sitio donde me destinaron fue precisamente Mollendo, mi tierra. Entonces el P. Carlos Caselli era el superior. Y estaba con dos hermanos religiosos, que se llamaban Cosme y Damián, los dos mártires juntos. ¡Qué casualidad! (risas). El convento servía de puerto de viajes para los que venían. “¿Y qué hacemos?”, me dijo el padre Caselli, “¿Solo estamos de cuidadores de esta casa? ¿Qué hacemos?”. Y le digo: “Padre, podemos tener un colegio, tenemos un patio grande, un canchón, siquiera podemos tener un colegio primario”. Entonces vamos a buscar personas que nos ayuden y al día siguiente comprometimos a una señora que tenía una pastelería grande, una señora notable. “Con todo gusto, padre, voy a escoger personas para formar mi grupo de apoyo”, nos dijo. Así nació el Colegio San Francisco de Mollendo, que creció y floreció muy bien.

– ¿Recuerda cómo se llamaba aquella señora?

– En este momento no preciso, me falla la memoria por la edad. Pero fue una obra que apoyó toda la comunidad mollendina.

– ¿Se presentó alguna dificultad?

– Prácticamente yo solo estuve al inicio, porque de allí me trasladé al Cusco, donde estuve 9 años, en las parroquias de San Francisco y La Recoleta. Cuando estuve en San Francisco tuve la oportunidad de hacer una restauración del primer claustro del Convento; desmonté todo el primer claustro para levantar las bases de piedra a un metro de altura porque había humedad. El que me apoyó en esto fue la Corporación de Restauración y Fomento del Cusco, la CRIF (sic), que dependía de la Municipalidad, después del terremoto del 21 de mayo de 1950.

– ¿Dónde estaba Ud. cuando ocurrió el terremoto?

– En Arequipa, pero fue un sismo terrible. Cuando llegué al Cusco el panorama era desolador. Ya había un movimiento de restauración de altares, iglesias y conventos. Hubo daños severos por el terremoto. Y le cuento bajo qué pretexto logramos la reconstrucción: a la CRYF yo le dije: “Oiga, hay historia tradicional que junto con La Merced que tenía una custodia de oro de 1.20 m de altura, también San Francisco tenía, y como estaban llevando las joyas de los conventos para financiar los gastos de la Emancipación, enterraron sus custodias en uno de los claustros, no sabemos el sitio, eso tiene un valor incalculable…

– ¿Y lograron encontrarla?

– No, pero fue el pretexto para la reconstrucción de San Francisco (sonríe).

– Hubo una conciencia de defender el patrimonio artístico religioso…

– Sí, por supuesto, se reconstruyó mucho. Luego pasé al Convento de La Recoleta y visité las provincias de Espinar y Chumbivilcas a caballo, con las licencias que me daba el obispo, monseñor Santiago Felipe Hermoza. Yo le dije: “Padre, esos sitios están abandonados en la serranía, hay gente que no se ha bautizado, mueren sin sacramentos; o desean contraer matrimonio y por la distancia no van a las parroquias”. “Vaya Ud.” y me autorizaba a viajar, me daba las facultades y hacía toda esa misión, me quedaba un mes o dos meses.

– ¿Hasta qué año estuvo en el Cusco?

– Estuve hasta 1960 en que me fui a Arequipa, y de allí pasé a Tacna, cuando el padre Orestes Alegre Vásquez estaba levantando la parroquia y convento. Me invitó. Yo estaba de superior en San Francisco del Cusco, entonces viajé a Tacna a la inauguración de la primera parte de las obras. Me gustó mucho Tacna, le encontré un parecido a mi pueblo de Mollendo, porque las casas todas tenían una mamparita, no cerraban la puerta de la calle, tenían una mampara de cristal con cortinas. Me gustó y me dije: “Algún día vendré a Tacna”. Regresé a Cusco y posteriormente hubo un cambio de personal y me destinaron para Tacna. El padre Vicente Sánchez Arauco se había cambiado a Lima y me dijo: “Hijo, mira, yo tengo unos niños que vienen a tomar desayuno aquí todos los domingos. Quiero que te encargues de ellos, de dirigirlos y darles una charlita cada domingo”. Así que me dio el encargo de los niños. Pues bien, cuando yo estaba en la plaza pública haciéndome lustrar los zapatos, encontré niños y les preguntaba: “¿Dónde vives?”, “Vivo en un corralito, en una casa vieja”… “¿No tienes padres ni padrino?”, “No tengo”… “Mira, yo te invito a mi parroquia a escuchar la misa de siete de la mañana y después te invito un chocolate. Así que fueron aumentando hasta llegar a treinta niños. Así que el alcalde me llamó, el Sr. Boluarte, y me dijo: “Padre Montesinos, usted está haciendo una obra de apoyo al Concejo, nos preocupaban estos niños que los han dejado botados aquí, vienen de la sierra y los dejan abandonados; venden periódicos y lustran zapatos, pero son pájaros fruteros que hacían problemas. Pero que desde que usted está dirigiéndolos, se ha suspendido esa mala actitud de estos niños y están muy formaditos, así que en el Concejo hemos acordado darle a Ud. un canchón grande que tiene 6,500 metros cuadrados para que haga usted un albergue para estos niños. Si Ud. quiere conocer vamos y hacemos un compromiso por un año. Si Ud. trabaja en un año, hacemos un convenio por 20 años, y después de 20 años pasa a ser propiedad de la congregación”… Muy bien, fui y lo recibí. Tenía un abrevadero solamente de cemento para que tomen agua los caballos en tiempos de la ocupación chilena, eran caballerizas del ejército chileno, con dos portones grandes de calamina. Me dieron las llaves con el candado. Escribí una carta al padre Vicente Sánchez Arauco y me contestó la carta (antes no hablábamos por teléfono), me contestó y me dijo: “Hijo, ¡me has vuelto loco!, pronto te mando dinero para que inicies la obra”. A los veinte días me estaba mandando 25 mil soles de inicial. Con eso cité a un ingeniero, Daniel Majusto se llamaba, lo cité para hacer un proyecto: dos aulas par clase, segundo piso con dormitorio y una covachita para comedor de los niños. Compré cocina, enseres, y así se formó el Colegio Canillitas. Al poco tiempo fui al Ministerio de Educación, hablé y me dijeron: “Padre, entonces le vamos a dar un título de Escuela Fiscal N° 9932”, se oficializó. Se les cobraba solo 5 soles mensuales a los niños porque eran huérfanos y solamente ganaban su platita por lustrar zapatos y vender periódicos.

– ¡Qué linda obra!

– Muy bonita obra… Al poco tiempo ya creció esto y empezaron a pedirme dejar entrar a estudiar a otros niños que no sean canillitas y así se creó el Colegio San Francisco de Tacna. ¡Ha crecido ese colegio! Ahora tiene una gran importancia, casi de primera categoría… Cuando me cambiaron a mí, entró el padre Raúl Sánchez, que lo hizo muy bien, le dio mucha prestancia, sobre todo puntualidad limpieza, y nos dieron el reconocimiento del Ministerio de Educación. Se oficializaron sus labores.

– Empezaron modestamente como una labor social franciscana…

– En efecto. El año pasado me invitaron a la celebración de los 50 años de la creación del colegio y viajé a Tacna para estar allí el 1° de agosto. Hicieron un homenaje a mi modesta persona como fundador del colegio, no había ninguno de los profesores con los que empezamos el colegio, porque en esa época tenían 25 o 30 años, y habían fallecido, así que estuve yo como único sobreviviente.

– Después de Tacna, ¿dónde lo enviaron?

– Después de Tacna, con mucha pena me despedí para viajar a Mollendo, en 1984. Ese mismo día en noche celebré la misa, y el Evangelio decía: “Nadie es profeta en su propia tierra”. Y yo me dije: “¡Esto me toca a mí! Vengo a mi tierra y no soy profeta en mi propia tierra, pero Dios me ayudará para trabajar estos tres años que voy a estar aquí”… Olvidaba algo importante, que en Tacna la PIP (Policía de Investigaciones)… yo cantaba porque el padre Mojica me dio clases de canto. Y la PIP me llamó para decirme: “Padre, queremos aprovechar la voz que usted tiene para grabar el Himno Nacional con la Banda del Ejército”. Hicimos la grabación y hasta ahora se toca en las ceremonias públicas con la voz mía, sí… “Taaaacna, Taaaacna, la tieeeerra de ensueeeeeño…” (canta)

– ¿También trabajó Ud. en la selva?

– Muy poco, al inicio fuimos solo como pioneros en la misión Kosñipata, en Cusco, volteando la cordillera, sí.

– ¿Cómo ve el panorama actual de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles?

– Veo un florecimiento muy notable. Tenemos suficiente vocación de sacerdotes que ocupan nuestros conventos. La Provincia Franciscana de los XII Apóstoles estaba territorialmente asignada desde Lima hasta el sur; y de Lima al norte a cargo de los padres de Los Descalzos. ¿Cuál fue la causa de esta división? Con motivo de la independencia nacional hubo una intriga, a pesar de que somos religiosos, también somos hombres de patria, y hubo peleas entre españoles y peruanos. Hicieron papa a la huancaína y sobre la papa pusieron una banderita peruana. Y el padre superior dijo: “¿Por qué ponen esto aquí?” Y botó la banderita. Entonces los hermanos se levantaron de la mesa y hubo una pelea terrible, que tuvo que agarrar el caballo un hermano e ir a la policía a pedir auxilio. Ya los separaron, enviaron el cable (telegrama) a Lima, y hubo la división: los peruanos al sur y los españoles hacia el norte. También se quedaron algunos españoles en el sur que quisieron quedarse con nosotros.

– Y así surge la Provincia Misionera de San Francisco Solano, que realizan una gran obra, y de la que han surgido notables religiosos e incluso historiadores como el padre Félix Saiz… Bueno, el franciscanismo es una sola gran familia…

– Así es… Ahora nos da mucha emoción ver a tantos sacerdotes que tenemos. No carecemos de sacerdotes, que están en el norte, en la selva, en muchos otros lugares, ya ni los conozco por nombre porque son tantos.

– ¿Hay esperanza de que haya vocaciones permanentes?

– Hay permanentes vocaciones; me da mucho gusto.

Relación de estudiantes del Seminario La Recoleta del Cusco en 1944. Tomado de la revista «Ensayos», editada por los seminaristas. Fuente: Archivo San Francisco de Lima.
– Haciendo paréntesis, le pido que nos dé su testimonio sobre un personaje excepcional: el padre José Mojica OFM… Usted lo conoció personalmente y su historia se conoce a nivel mundial…

– Recuerdo que cuando entré al Colegio Seráfico, cuando era niño, estábamos con mi madre caminando en la Semana Santa y vimos un bambalina en la calle: “José Mojica en La cruz y la espada”. Y le dije: “Mamá, ¡iremos a ver esa película de José Mojica!”. Fuimos al cine y lo vi al padre Mojica trabajando; me impresionó mucho. “¿Alguna vez vendrá por aquí para conocerlo a este artista?” Y sucedió… Estando yo en el Colegio Seráfico dos o tres años antes de ir al noviciado, vino José Mojica por el Cusco y visitó La Recoleta. “¡Oooh, Ud. es José Mojica!, yo lo vi en su película La cruz y la espada”. “Ah, sí –me dijo– ahí trabajo yo. Ahí trabajo de franciscano, por eso vengo a visitarlos”. Conversó con el padre Núñez del Prado sobre su vocación. “Mire, padre, yo siempre he tenido la vocación de ser franciscano, hermano nada más, no sacerdote, con mucha humildad. No he entrado antes al convento porque mi madre vivía y yo tenía que atenderla a mi madre. Pero falleció mi madre con mucha pena mía y entonces he decidido a ver si me aceptan en el Convento. Tengo mucho dinero y puedo entregarlo al convento para las obras sociales y religiosas”. Y el padre Núñez del Prado le dijo: “Ven como un pobre mendigo, tu plata dala a los pobres, no la traigas al convento”. Eso le impresionó más, el desprendimiento franciscano. ¡Quién lo creyera! Cuando terminé mi noviciado, se presentó él a hacer su noviciado. Yo viajé a Arequipa y estando en la puerta del convento, se estaciona un automóvil; bajó un hombre alto, simpático, con terno marrón con gris, zapatos blancos y marrones. Eso fue cuando yo terminé mi noviciado. Y le dijo al chofer: “Maestro, ¿cuánto le debo por traerme aquí?”. Yo vi que agarró su billetera y sacó un fajazo así de plata y se lo dio… “Señor, por qué me da tanto dinero, está Ud. mal”… “No, he dicho que cuando yo llegue al convento voy a dar todo lo que tenga para entrar sin un solo sol; voy a entrar aquí para ser franciscano. Has tenido la suerte de hacerme el último servicio, anda y que Dios te bendiga”. Volteó y me dice: “¿Me conoces?”… “Sí, no sé dónde lo he visto”, le respondí… “Yo soy José Mojica”…. “Ah, ¡La cruz y la espada!”, le dije. “Así que llévame al interior, ya tengo orden de los superiores para ingresar al Colegio Seráfico. Era un domingo de carnaval que pasó con una alegría, cantando con los hermanos que sabían tocar el piano, Granada y todas esas canciones; pasó un día de felicidad comiendo su puchero arequipeño a la hora del almuerzo. A los pocos días le cortaron el cabello para hacer la corona, se le puso el hábito y cantó en la iglesia en una misa que celebró el padre Reynoso. Rompiendo las bancas de la iglesia llegó gente en cantidad a ver al artista José Mojica… De allí viajó al noviciado, luego viajó al Cusco. Pasamos en el Cusco una época muy bonita con el padre Mojica. Yo pude admirar en él un espíritu extraordinario de generosidad, no tenía apego a nada, era un hombre muy desprendido y amigo. A pesar de su edad tan distinta a nosotros –él tenía 46 años–, sin embargo se adecuó tanto a nosotros que lo sentíamos como un padre en medio de nosotros. Bueno, pasaron así tres años y nos llegó la profesión de votos perpetuos y teníamos que desprendernos de todas nuestras propiedades y dinero. Y entonces, él ingresó al Noviciado, no repartió todavía porque el padre superior le dijo: “No repartas todavía a los pobres tu dinero, porque no sabes si vas a permanecer, déjalo congelado en el banco. Antes de la profesión de votos perpetuos, tú puedes deshacerte de tu dinero, para hacer tu profesión con la pobreza franciscana”. Muy bien, sucedió que el año 1945 nos nombraron al padre Mojica y a mí en representación de la Casa de Estudios de La Recoleta de Teología y Filosofía para ir a Lima, al Congreso Nacional de Terciaros Franciscanos, que lo hicieron las dos provincias de San Francisco Solano y XII Apóstoles del Perú…

– Ahí participaron los historiadores Raúl Porras Barrenechea y Víctor Andrés Belaunde…

– Sí, estuvieron presentes… Viajamos y, al pasar por Mollendo, mi padre me dijo: “Hijo, sabes que he sufrido un desastre en mi economía. He trabajado 30 años para una firma importadora de automóviles de Detroit, EE.UU., a Perú y Bolivia. Cada mes traía treinta automóviles, el último viaje el convoy que llevaba al Cusco los automóviles, llegó con un vagón que contenía solamente piedras, entonces la compañía me despidió del trabajo sin goce de beneficios por mis trabajo, por complicidad o descuido, y me he quedado sin trabajo y estoy pasando una pobreza vendiendo mis muebles para sobrevivir. Me impresionó. Nos embarcamos y el padre Mojica me dice cuando estábamos en el camarote: “Algo tienes, ¿qué te ha pasado?”. “Nada, Fr. José”… “¿Te has encontrado con tu enamorada?”… “No, Fray José”… “Algo tienes, estoy descubriendo, ¡tienes que decirme!”. “Nada, fray José, nada, no se preocupe; mire, son las 10 de la noche, vaya a dormir a su camarote”. “Mira, ya son las 12, aquí no duermen ni tú ni yo si tú no me dices”. Ya, tuve que decirle, esto le ha pasado a mi padre, esta tragedia económica. “Oye, ¿Y no podías decirme? ¡Qué falta de confianza!”. Abrió su maletín, sacó un talonario…. Cada automóvil costaba 6 mil dólares, son 12 mil. “Y le voy a poner 5 mil dólares más a tu padre para que se vaya al Callao, y allí va a encontrar trabajo en la Aduana que es su especialidad de importación y exportación”…. Me dio un cheque de 17 mil dólares. “No le digas a nadie; estoy repartiendo mi plata porque el próximo año vamos a hacer nuestros votos perpetuos”. Así que llegó el momento en que llegamos a Lima en barco y le envié un telegrama a mi padre: “Papacito, no te preocupes de tu deuda, está solucionado tu problema”. Mi padre dijo, “¿Qué será, a lo mejor un trabajo?”, no se imaginaba de los 17 mil dólares. Cuando ya terminó el Congreso regresamos en barco a Mollendo. Y el padre Mojica me dijo: “No le digas a tu papá que estamos llegando, vamos a caer de sorpresa”. Llegando el barco al puerto de Mollendo, me dijo: “No, quiero que tu papá me agradezca, esto es de Dios, no es mío, no puedo soportarlo. Yo me embarco en tren a Arequipa y tú le llevas el cheque a tu papá”. “Gracias, padre José”. Así que llegué a Mollendo: “Papacito”… ¿Y Fray José?”, me dijo. “Ya se fue para Arequipa”. “¿Recibiste mi telegrama?”. “Sí. ¿Hay algún trabajito para mí, hijito?”… “Le mostré el telegrama” “Ay, hijito” Mi padre hizo un gesto de emoción al ver 17 mil dólares. Vamos al banco. El banco trabajaba hasta la 1 de la tarde para cerrar las cuentas, antes no había el sistema moderno de ahora… “Señor Montesinos, ¿qué se le ofrece?” “Este chequecito”. “Ah, del padre Mojica. Han llegado tres a Mollendo ya, uno para el colegio, otro para las monjitas de María Auxiliadora y para el Asilo de Ancianos. Está correcto, ¿cuándo quiere usted cobrar?”. “A la mesa, 12 mil dólares”. Nos dio 12 mil dólares, fue a la casa y sacó la lista, todo lo dejé bien acotado, de los 12 mil dólares por los dos automóviles pusieron cuota los amigos en el día para que mi padre no durmiese en la comisaría ni estuviese preso. De esa manera mi padre quedó libre. Viajé a Arequipa, me encontré con el padre Mojica y me dijo: “¿Cómo te fue?”. “Como usted dijo: se ha repartido el dinero, aquí está la firma de todos los que acotaron”. “Ahora sí estoy contento”, me dijo. Nos fuimos al Cusco… Hemos pasado una época muy hermosa, nos dio muchas lecciones el padre Mojica; pudimos apreciar un hombre de grandes cualidades espirituales que son un ejemplo franciscano.

– Hay una corriente de opinión favorable para que sea declarado como siervo de Dios y se inicie su proceso de canonización…

– Sí, he sabido de eso y está muy bien. Yo le voy a decir una anécdota que tengo yo. El 20 de septiembre de 1974 falleció el padre Mojica. Pasaron treinta años y al amanecer de un 20 de septiembre de 2005, a la foto del padre Mojica que tengo en mi habitación le digo: “Padre Josesito, voy a dedicarte una canción que tú nos dijiste que le dedicaste a tu madrecita: Muñequita linda”. Empecé me puse a cantar la canción: “Te quieeero, dijiiiiste, ponieeendo mis manos entre tus maniiiitas de blaaaanco marfiiiil” (canta). Al terminar la canción, el radio toca cassette se prendió y siguió cantando la voz del padre Mojica la canción “Júrame”. Mire: un milagro. Terminó de cantar y se apagó. Yo me acerqué el aparato y retrocedí hasta el comienzo para escuchar, y la sorpresa más grande es que la canción que yo canté, Muñequita linda, el alma bendita del padre José me la grabó en la cinta. Y yo le dije: “Padre José, te has hecho presente ah, te has hecho presente. Ya sé que estás con Dios”.

– Podría ser uno de los próximos santos franciscanos…

– Claro, sí.

– ¿Qué mensaje le puede dar a los jóvenes sacerdotes y religiosos franciscanos?

– Un mensaje muy especial. Que vivan el espíritu franciscano de caridad, de amor a Dios y amor al prójimo. Que no se mezclen con esa mala línea de ser egoístas, de ser partidarios de las riquezas materiales, sino de las riquezas espirituales, y que la misión de ellos sea llevar la palabra de Dios de la forma más humilde y sencilla a todos los pueblos, y que sean siempre el ejemplo franciscano de humildad, sencillez y pobreza. Y que pidan siempre a Dios que reafirme su vocación al sacerdocio y a la vida franciscana. Que Dios ilumine sus mentes. Y también, por supuesto, a las familias, a los hogares, que cultiven la vida religiosa, como la cultivaron mis padres, porque en un jardín bien cuidado y cultivado nacen bellas y hermosas flores, y esas son las vocaciones. Por eso me dirijo a los hogares, y que el día de su matrimonio pidan a Dios una gracia especial, ¿cuál será? que entre sus hijos nazca alguien con vocación religiosa y sacerdotal… He tenido el gusto queridos amigos de dirigirles estas palabras que hacen tanto recuerdo de mi vida religiosa, dejar este mensaje para todo el mundo donde quiera que sea y en los archivos, estas notas de la vocación religiosa, y también la nota de un gran hombre como Fr. José Mojica.

– Padre Carlos, ¿qué reflexión le merece el nombramiento de Fr. Neri Menor, sacerdote franciscano, como nuevo Obispo de Huánuco?

– Una reflexión muy hermosa, precisamente la formación espiritual y religiosa del sacerdote franciscano ha sido importante en esa elección. Aparte, nos da mucha pena, que precisamente los buenos religiosos se nos escapan de nuestra Provincia para hacer un servicio. De todas maneras, es una complacencia, es un orgullo, y deseamos que su labor sea muy fructífera en el pueblo que Dios lo ha puesto a monseñor Fr. Neri Menor, en este caso Huánuco.

– ¿Y qué nos puede contar sobre Fr. Abel Pacheco, su gran amigo?

– El padre Pacheco es todo un tesoro… ¡es una bomba de movimiento! ¿Una anécdota del padre? Que ha movido campañas para los establecimientos de las radios y las televisiones, la comunicación social, la prensa franciscana, el boletín dominical.

– Finalmente, una pregunta muy aventurada. ¿Cómo quisiera que lo recuerden?

– Yo quisiera que me recuerden como un buen amigo de todos. Ya sé acerca la partida porque estoy cumpliendo los 91 años…

– No sabemos, de repente yo salgo de aquí y muero atropellado…

– (Ríe), Sí pues, como muchos casos que se ven… Quiero que recuerden el mensaje de sencillez, de humildad, de alegría…

– ¿Algún santo de su devoción?

– San Antonio de Padua, y por supuesto San Francisco de Asís, mi patrón. Y para terminar, deseo para todos los que escuchan estas palabras grabadas mi bendición franciscana: “El Señor os bendiga y os guarde, tenga misericordia de vosotros, os mire benignamente y os conceda la salud y la paz. Y que la Santísima Virgen María, San José su esposo y San Francisco os bendigan. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén. Buenas noches para todos ustedes.

– Muchas gracias, padre Carlos.

Nota.- Entrevista realizada en el Convento de San Francisco de Lima el 07 de Junio de 2016 por el periodista Nivardo Córdova Salinas, colaborador de Prensa Franciscana del Perú como parte del Proyecto Oralidad Franciscana: Memoria Viviente de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú.

«Ética profesional del periodista» de Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM

BIOGRAFÍA DE FR. ABEL PACHECO SÁNCHEZ OFM

Fr. Abel Patricio Pacheco Sánchez OFM es un fraile franciscano nacido en el departamento de Arequipa, distrito de Santa Isabel de Siguas, Anexo de Pitay, Pago Oquines, Frente al Poblado de Quilcapampa, un 17 de marzo de 1932.

Sus padres fueron: Benito Pacheco Pacheco y Clara Sánchez Hernani de Pacheco. Es el primogénito de este matrimonio que tuvo 12 hijos: Abel, +Andrés, Angélica, Luis, Francisca, +Lorenzo, Blanca, Jorge, María, +Raúl, +José María, y +José.

Su vocación religiosa la recibió de Dios, alimentada en el hogar, por ser un matrimonio muy católico, con mucha fe en Cristo y amor a María su madre; desde muy niño sintió ese llamado. Sus primeros años de estudios los hizo en la Escuela de Sóndor, en la Escuela de la Estación de Vítor (en La Joya), y en el Colegio de La Ranchería bajo la dirección del profesor Oswaldo Villalobos.

Al cumplir los 12 años de edad, recibió en su domicilio la visita de Fray Francisco María Noratto Paredes OFM, quien lo invita a ingresar al Convento San Francisco de Asís para seguir la vida religiosa. Él y sus padres aceptan gustosamente y en 1944 se traslada a la ciudad de Arequipa para continuar sus estudios en el Colegio San Francisco de Asís y Colegio Seráfico de Tiabaya. A los 14 años (el 29 de septiembre de 1946) toma el hábito como Terciario Franciscano.

En 1948, a los 17 años, después de hacer el Noviciado, profesa en la Primera Orden Franciscana. Los estudios de formación sacerdotal, Filosofía y Teología los realizó en el Convento San Francisco de Jesús “El Grande” y en el Convento de La Recoleta del Cusco y en San Francisco de Asís de Arequipa. El 02 de marzo de 1956, es ordenado Sacerdote a los 24 años de edad por Monseñor José Leonardo Rodríguez Ballón, con el nombre de Rvdo. Padre Francisco María Pacheco Sánchez.

Canta su primera misa en la Capilla de su pueblo natal La Ranchería, Pitay, el 18 de marzo de 1956, a cual congregó a todo el Valle de Siguas, autoridades y personas notables, como el Padre Fray José de Guadalupe Mojica OFM, quien antes ingresar al claustro religioso fue un destacado actor en Hollywood y tenor de la Ópera en Chicago, Estados Unidos.

En 1957 es enviado por la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú a Europa, Roma, para realizar estudios en la Universidad San Antonio de Roma, donde obtiene el título de Doctor en Teología con la tesis doctoral “Santi Leonardi a Portu Mauritio Doctrina de Caritati” . Ha viajado por varios países de Europa y habla varios idiomas, como el español, latín, italiano, alemán y quechua.

Al retornar al Perú, en 1961 es enviado a la ciudad del Cusco, donde permaneció más de 30 años, siendo Guardián, Párroco y otros, tanto en el Convento de San Francisco como en La Recoleta. Rector del Seminario Arquidiocesano San Antonio Abad del Cusco entre 1974 y 1975.

Fue catedrático de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco, Facultad de Comunicación Social e Idiomas, dictando de Lenguaje, Comunicación, Latín y Ética Profesional del Periodista. Fundador y director de la Escuela Normal Superior Obispo Calienes del Cusco, Comisionado Regional de la Asociación Nacional de Scouts del Perú en Cusco.

Ayudó y colaboró con los hermanos campesinos de las diferentes asociaciones en el Cusco, fue asistente de las diferentes fraternidades de la Orden Franciscana Seglar del Cusco, fundando la Federación de Círculos Sociales y Urbanizaciones Cusco (FECISCUR-CUSCO) en todas las zonas marginales del Cusco. Celebró sus Bodas de Plata Sacerdotales, el 29 de junio de 1981 en la Iglesia San Francisco de Asís de Cusco.

En el año 1994, es cambiado a la ciudad de Arequipa como Guardián del Convento de Asís: Inició las gestiones ante los organismos correspondientes para colocar en el Altar Mayor el Retablo de la Virgen de Guadalupe que tenían en el Colegio Seráfico de Tiabaya y que hoy luce muy hermoso, gracias a la continuidad del Padre Gilmar Espino, lo mismo que el enrejado para protección de los Templos de la Tercera Orden Franciscana y de San Francisco de Asís.

Reactivó el Comedor Popular San Francisco de Asís para personas indigentes que funcionaba en el local de la Tercera Orden Franciscana; llevó grupos de hermanos a Camaná a la Climática Estrella del Mar en época de verano.

Creó la Asociación “Centro Asistencial Integral Arequipa” – CASIA para realizar Proyectos Sociales en ayuda a los más necesitados en el valle de Siguas, en Vítor, en las Pampas de Majes, en pueblos de Ayacucho y Tacna.

Entre los proyectos sociales relevantes de CASIA, destacan los relacionados al desarrollo de la agricultura local mediante capacitación de los pobladores para mejora de la siembra de frutales como lúcuma, higos, palta y uva. Además el Proyecto Especial Chirimacha – PECHI para control, prevención y erradicación del “Mal de Chagas”.

En el año 2006 es nombrado director del Archivo San Francisco de Lima, perteneciente a la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú -cargo que ocupó hasta noviembre de 2020-, donde se conservan documentos relacionados a la orden que datan desde el siglo XVI a la fecha, fuente de consulta para investigadores sociales e historiadores. Aquí dirigió la edición del Boletín del Archivo San Francisco de Lima.

Es director fundador de Prensa Franciscana del Perú y la Comisión Franciscana de Medios de Comunicación Social (COFRAMCOS). En 2008 funda el programa radial “Mensajes franciscanos”, que se emite en Santa Rosa Radio TV. Asimismo, el programa radial “Florecillas franciscanas” que se difunde a través de Internet. Es director del blog Prensa Franciscana del Perú ). Es editor del Boletín “Voz de Siguas Majes” para pobladores y estudiantes y “Paz y bien” para la Orden y Familia Franciscana (primera, segunda y tercera orden).

PUBLICACIONES

Promotor de diversas publicaciones sobre temas relacionados a la espiritualidad y cultura, como por ejemplo “Don Pueblo, gran maestro” de Fr. Isaías Figueroa Álamo OFM (Yungay, 1908 – Callao, 1983), “Radioteatro franciscano” de Fr. Alejandro Palacios OFM, entre otros.

En 2011, cuando era director del Archivo San Francisco de Lima, publicó el «Esquematismo de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú», libro que resume el statu quo de la provincia, desde la llegada de los primeros franciscanos al Perú en 1532 hasta la mencionada fecha. Asimismo es coautor de los libros de investigación «Fr. José Mojica OFM. Memorias en el Perú» y «Poemas franciscanos de Fr. Luis Valle Goicochea».

Para Fr. Abel Pacheco Sánchez OFM, la motivación para seguir trabajando tal como lo viene haciendo durante 67 años de sacerdocio es “el servicio a Dios y a pueblo de Dios, difundiendo la doctrina cristiana basada en la Biblia, tal como nuestro señor Jesucristo que enseñó, sirvió al pueblo curando, alimentando, resucitando y acompañando”.

PRENSA FRANCISCANA

«Asamblea Provincial Anual 2026» de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú

Asamblea Provincial Anual 2026

El certamen fue inaugurado oficialmente por el ministro provincial de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú, Fr. Ernesto Chambi Cruz OFM y contó con la presencia de los religiosos procedentes de todas las casas franciscanas, parroquias y conventos de esta Provincia.

Los objetivos específicos de esta Asamblea General 2026 son:

a. Vivir una experiencia más intensa de oración y convivencia fraterna.
b. Animar, programar y evaluar nuestro proyecto de vida provincial en sus diversas opciones.
c. Estimular la formación permanente de los hermanos.
d. Evaluar nuestras líneas de servicio para que respondan a las realidades de la Iglesia.
e. Celebrar los acontecimientos de los hermanos: Profesión, ordenaciones, Bodas de Plata, Bodas de Oro.
f. Informar sobre la situación de la Provincia 2025.
g. Reflexionar sobre la celebración del VIII Transito de San Francisco y los 300 años de la Canonización de San Francisco
Solano.

PONENCIAS TRANSMITIDAS POR PRENSA FRANCISCANA EN FACEBOOK LIVE

PRENSA FRANCISCANA con información de la Curia General de la Provincia Franciscana de los XII Apóstoles del Perú.

Papa León XIV proclama Año Jubilar Franciscano con motivo de los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís

La Penitenciaría Apostólica concede la indulgencia plenaria bajo las condiciones habituales a quienes participen devotamente en este jubileo extraordinario, que representa una continuación ideal del Jubileo Ordinario de 2025.

Este año jubilar está dirigido especialmente a los miembros de las Familias Franciscanas del Primer, Segundo y Tercer Orden Regular y Secular, así como a los Institutos de vida consagrada, Sociedades de vida apostólica y Asociaciones que observen la Regla de San Francisco o se inspiren en su espiritualidad. Sin embargo, la gracia de este año especial se extiende también a todos los fieles sin distinción que, con el ánimo apartado del pecado, visiten en forma de peregrinación cualquier iglesia conventual franciscana o lugar de culto dedicado a San Francisco en cualquier parte del mundo. Los ancianos, enfermos y quienes por motivos graves no puedan salir de casa podrán igualmente obtener la indulgencia plenaria uniéndose espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofreciendo a Dios sus oraciones, dolores o sufrimientos.

En este tiempo de celebración que culmina ochocientos años de memoria franciscana, invitamos cordialmente a todos los fieles a formar parte activa de este jubileo excepcional. Que el ejemplo luminoso de San Francisco, quien supo hacerse pobre y humilde para ser verdadero alter Christus en la tierra, inspire nuestros corazones a vivir con auténtica caridad cristiana hacia el prójimo y con sinceros anhelos de concordia y paz entre los pueblos. Siguiendo las huellas del Poverello de Asís, transformemos la esperanza que nos hizo peregrinos durante el Año Santo en fervor y celo de efectiva caridad. Que este Año de San Francisco sea para cada uno de nosotros una ocasión providencial de santificación y de testimonio evangélico en el mundo contemporáneo, para gloria de Dios y bien de toda la Iglesia.

Leer el Decreto: Italiano – English – Español – Français – Português – Polski –  عربي  –  Magyar – Deutsch

Condiciones para recibir la Indulgencia

(para uno mismo o para difuntos)

  • Confesión sacramental para estar en gracia de Dios (en los ocho días anteriores o posteriores);
  • Participación en la Misa y en la Comunión Eucarística;
  • Visitar en forma de peregrinación cualquier iglesia conventual franciscana o lugar de culto dedicado a San Francisco en cualquier parte del mundo, donde uno renueva su profesión de fe, a través de la recitación del Credo, para reafirmar su identidad cristiana;
  • El rezo del Padre Nuestro, para reafirmar la dignidad de hijos de Dios, recibida en el Bautismo;

Orar por las intenciones del Santo Padre, para reafirmar la pertenencia a la Iglesia, cuyo fundamento y centro visible de unidad es el Romano Pontífice;

Fuente: https://ofm.org/es/papa-leon-xiv-proclama-ano-jubilar-franciscano.html

PRENSA FRANCISCANA con información de la Curia General de la Orden de los Frailes Menores.

«Francisco de Asís: una semilla de vida eterna»

Asís, 10 de enero de 2026

Hace ochocientos años, Francisco de Asís dejaba este mundo. Pero la semilla que había plantado sigue germinando. San Pablo, en su carta a los Gálatas, escribe palabras que parecen misteriosas: «El que siembre en el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna».

Estas palabras se cumplieron en Francisco. Tras acoger el Espíritu de Jesús en su interior, hasta el punto de llevar las marcas del Crucificado en su cuerpo, él mismo llegó a ser una semilla del Evangelio, llena de frutos de vida eterna. Es el precioso legado que nos dejó. Un legado que aún resuena en los corazones y las mentes de nuestra generación, ayudándonos a creer en el Evangelio, a «tener el Espíritu del Señor y su santa operación», y a convertirnos en signos de paz.

LEER CARTA AQUÍ

Con esta carta, deseamos agradecer al Señor la semilla del Evangelio que él sembró en la Iglesia hace 800 años y que aún hoy permanece viva y fructífera. Juntos, deseamos recordar algunos aspectos fundamentales de esta historia cristiana. Estos aspectos siguen siendo un legado para todos los que, detrás de Francisco, desean seguir los pasos del Señor Jesús…

Fr. Massimo Fusarelli OFM, Ministro general
Fr. Carlos Alberto Trovarelli OFMConv, Ministro general
Fr.Roberto Genuin OFMCap, Ministro general
Fr. Amando Trujillo Cano TOR, Ministro general
Tibor Kauser OFS, Ministro general
Sr. Daisy Kalamparamban, Presidente IFC-TOR

Leer el texto completo de la Carta: ItalianoEnglishEspañolDeutsch Français Hrvatski Polski Português Magyar

FUENTE: https://ofm.org/es/francisco-de-asis-una-semilla-de-vida-eterna.html

PRENSA FRANCISCANA con información de la página web de la Curia General www.ofm.org

PRENSA FRANCISCANA